
Hoy es un día de esos que sé el nombre,
sé como se llamará el de mañana,
sin embargo no me acuerdo
que día fue ayer.
¿Si hubo sol?
¿Si hacía calor?
Cuando digo calor, hablo de una tórrida tarde
de esas que te suda la pera
decían en casa.
Pero hoy no,
hoy está fresco,
y hoy me acordé de ella,
una mujer homónima gritó de lejos,
vaya uno a saber para quien era el grito
y si la atronadora voz era su voz.
Tanto silencio me confunde.
Y es vacío la lágrima,
que de pura sordera
se termina confundiendo con ella.
Extraño acariciar sus palabras,
mirarla decir,
imaginarla desnuda mientras se reía a carcajadas
con alguna de mis sonseras,
extraño su cuerpo, su perfume
y esa piel,
extraño sus días.
No puede ser posible
demasiado silencio,
sin nada que valga la pena,
la lágrima se partió en el aire
y ahí su rostro.
Le voy a borrar el nombre a este día,
demasiada pena
para tanto amor.
Rubén Callejas