Sigue…
Mientras llega ese momento de aceptar la realidad y cambiarla por algo mejor, hay quienes insisten en hacernos creer que todo volverá a ser como antes, que es algo temporal y que no hay que cambiar nada, tan solo tener paciencia! Y, por cierto, si además de paciencia aún hay dinero, a pagar los platos rotos… y ni pensar en hacérselos pagar a quien los rompió, en su día! No podemos seguir fabricando más coches, si no hay consumidores que los compren; no podemos dejar a medio mundo sin recursos y con hambre, para que el resto comamos demasiado y enfermemos por ello; no podemos seguir permitiendo que el sistema financiero se lucre sin mesura con nuestro dinero, sin recibir el justo castigo cuando lo gestionan mal y encima les resolvamos la papeleta nosotros, sus víctimas; no podemos tolerar que los reyes, políticos y hombres de estado corruptos y que viven del tráfico de influencias queden impunes, cuando hay pruebas fehacientes de todo ello; no podemos seguir creyendo que la Justicia es independiente y justa, cuando a estas alturas de la vida hay pruebas de que eso no es cierto…
Pero no hay que buscar culpables, sino soluciones! Y la primera que se me ocurre es dejar de jugar al “y tú más” que muchos juegan… peligrosamente, creando una espiral interminable de despropósitos, calumnias y acusaciones, verdadera o falsas, que cocaban la esperanza y la paciencia del ciudadano! Porque todo ello no provoca más que incertidumbre y desconsuelo en la gente! Pero… no vamos a ser hipócritas, sin reconocer que eso lo hacemos todos, es humano… aunque peligroso! Cuando uno tiene miedo o está enfadado, le es más fácil buscar un culpable o una víctima propiciatoria, que asumir su parte de responsabilidad, que seguro la tiene! Así, hay demasiada gente dispuesta a arrojar sombras donde hay luz, como los hay que lanzan calumnias o increpan a los demás, sin tener en cuenta que cada uno vive lo que vive y que saber vivir no es más que saber ser uno mismo, a pesar de las circunstancias!
Pero parece que alguien en nuestra niñez nos ha enseñado a escapar de nuestras responsabilidades y, lo que es peor, a acusar a los demás por lo mismo que hacemos nosotros! ¿Estoy enfadado? Trato de enfadar a quien esté cerca! ¿Estoy preocupado? Trato desesperadamente de preocupar a quien más quiero o valoro. Después hay quien aún se pregunta de dónde viene el maltrato, ya le llamen “bulling“, acoso del tipo que sea, “maltrato familiar o de género“, descriminación machista, feminista, racista, religiosa… o como quieran llamarle! Si cada uno fuera responsable de cada pensamiento, sentimiento y acción en su vida y solo se preocupara por ser coherente con todo ello, el mundo -y la propia vida- sería de otra manera, habría más paz y amor, que falta nos hace!
Seguirá…
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