Revista Diario

Una crónica incompleta de las 8JSSB

Publicado el 31 mayo 2010 por Quique
Una crónica incompleta de las 8JSSB Barcelona, 26 y 27 de mayo de 2010,Llego cuando el acto inaugural ya está casi acabado. Unas 500 personas, según sabré después, llenan el auditorio. A las 10h comienza la conferencia inaugural a cargo de Saül Karsz, profesor de sociología de la Sorbonne. Como buen argentino habla bien, rápido, y cuesta un poco entenderle. Tiene un aspecto amable, de profesor despistado. Estoy en las gradas superiores. Hay personas que se levantan para ir al lavabo a los diez minutos. Nunca van solas. Me pregunto porqué no han ido antes. Supongo que uno elige las gradas superiores precisamente para privilegios como este: levantarse, leer el periódico, cuchichear, etc. sin ser visto.
[El profesor Karsz ataca el neoliberalismo desde el escenario del enorme auditorio Axa. Aplausos. Fuera, las tiendas de la Illa Diagonal, en pleno corazón del capitalismo barcelonés, se van llenando de ciudadanos.]
11.30h Pausa-café. Saludo a dos compañeras de trabajo que hace mucho que no veía. Estoy muy contento de verlas, pero si hablas demasiado corres el riesgo de perderte lo mejor de la bollería, así que procuro llevar a mis conocidas cerca de las mesas donde se agolpan las viandas. Donuts de chocolate, croissants, zumos, café. Es complicado desayunar de pie, manteniendo el equilibrio: en una mano el café, en otra el donut, la carpeta en el sobaco y el bolso colgando del hombro. Porque casi nadie deja el bolso dentro, aunque se trate de un auditorio lleno de profesionales de la educación, la psicología y el trabajo social.
[A las 12h Pepe Adelantado, sociólogo, se pronuncia en contra del copago de servicios, o eso tengo apuntado en mi Moleskine, y asegura firmemente que el mercado de trabajo es nuestro competidor. Creo que se equivoca, pero estoy en la grada superior y pedir el micrófono para intervenir es una odisea. Una excusa como otra cualquiera para permanecer calladito. Isabel Vidal, profesora de economía recién llegada de Atlanta, dice que mientras el presupuesto de las organizaciones sin ánimo de lucro dependa el 50% del Estado no anirem bé. ]
En los turnos de preguntas, restando a las que están interesadas realmente en el debate, es donde algunos estereotipos se dejan ver. Está el que le gustaría estar en la mesa, con los invitados, y no aquí abajo como el común de los mortales. A los cinco minutos todos esperan oír su pregunta en vano. O la que pregunta algo que no entiende ningún invitado. O el que pide, cuando todos los estómagos de la sala están al borde del colapso, que le gustaría que uno de los invitados, que suele ser el más pesado, amplíe su explicación. ¡Noooo! ¡Por Dios!.
En realidad el debate entre 500 es imposible. Es curioso que los seis o siete que están en la mesa no debatan entre ellos y ellas. El único debate posible. Hacen su exposición de diez minutos y apenas discuten. Quizás todos opinen lo mismo, o quizás sea una norma de cortesía. No lo sé. Sea como sea, va en detrimento del espectáculo.
Al final alguien entre el público carga contra los políticos. ¿Dónde están los que pueden dar soluciones?.Un clásico. Eso digo yo, ¡compañero!, ¡¿donde, donde?!. Ovación cerrada. Ya nos podemos ir a comer.
Al día siguiente yo diría que la gente viene más relajada, como en casa. La mayoría repite lugar, una reminiscencia de la etapa escolar, supongo. En la mesa sobre "Estrategias Profesionales" aguardan tres psicoanalistas, dos trabajadoras sociales, una mediadora intercultural y una educadora social.
[Francesc Vilà, psicoanalista, habla con ímpetu desde un atril. A las 9,30h de la mañana se agradece su tono enérgico. Carga contra la técnica y contra la gestión. Carga contra la ciencia, como no. La acusa de buscar las causas del malestar humano. Como si el psicoanálisis no hubiera hecho otra cosa en su larga vida. Al menos la ciencia presenta pruebas.]
Salgo antes porque voy a ayudar a Rafa a montar. Actuamos a las 12h. Estoy un poco nervioso por la responsabilidad que significa actuar aquí. Nervioso y agradecido con la organización que ha tenido la valentía de poner nuestra obra de teatro en horario estelar.

14h. Después de la actuación comemos en un hotel cercano al auditorio. Ensalada de primero, y un bacalao delicioso de segundo. Rafa tiene tanta hambre que toma el postre por el tercer plato, y se decepciona cuando le saco de su error. Comemos acompañados por algunas profesionales que han organizado las jornadas. Una gente encantadora. Nos entretenemos tanto que tenemos que salir pitando, porque a las 15h nos toca estar en una mesa. Sobre las 16.30h la gente va abandonando las gradas. Es un chorreo continuo que vivo desde la perspectiva del ponente, como en cinemascope.
[Las jornadas han estado muy bien organizadas. Respecto a los contenidos, me he perdido bastantes cosas porque he estado pendiente de nuestra representación. Me ha costado identificarme con algunos expertos en servicios sociales que dan la impresión de no conocer demasiado los servicios sociales. En el teatro, si no hay un punto de identificación, tampoco funciona. Más de un ponente y más de dos ha insistido en el cambio de paradigma que se avecina. Oír estas cosas me produce un cierto déjà vu. Año tras año, jornada tras jornada, intentamos responder al futuro: cap a on van els serveis socials?. Creo que esta retórica, repetida una y otra vez, nos libra de una tarea más difícil: describir lo que estamos haciendo aquí y ahora. Ha salido el tema de la crisis, obviamente. A veces he tenido la sensación de que se criticaba más a la gestión que al exceso de gestión. También en alguna ponencia se ha criticado el uso de los protocolos o la tecnología. Es cierto que la gestión nos abruma, y más en estos momentos, pero también estaría bien reivindicar la buena gestión. Vaya, eso creo.Lo de la crítica a los protocolos ya se me escapa. Nos hemos pasado años diciendo que no había protocolos y que se trabajaba un poco al tun tun y ahora los protocolos son lo peor. En fin, expertos dixit. La crítica contra la ciencia ya es otra cosa. Está claro que la, para mí, prioritaria reconciliación entre Ciencia y Humanidades es ya una batalla perdida por estos lares. Mientras el padre del genoma humano, Craig Venter, crea la primera célula artificial, aquí miramos para otro lado. Eso si, lloramos la perdida de la ideología (aunque nunca se explica de qué ideología se trata). Batalla perdida, ya digo.
Si la ciencia es denostada, otro tanto pasa con la tecnología. Para las 8 Jornades de Serveis Socials Bàsics, las TIC, , la globalización de la información, o los cambios que están produciendo herramientas como Faccebook o Twitter en la manera de relacionarse de las personas no han existido. Nada. Ni un comentario. Se preguntaba el psicoanalista Francesc Vilà, al término de su exposición, que dónde estaba lo contemporáneo. Yo no lo sé. Pero creo que, salvo algunas excepciones, no estaba allí.]http://factorialossanchez.blogspot.com

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