Una página amarga: “Cervus versus Cervus”

Publicado el 02 mayo 2013 por Cubanito_75 @TonyCantero

Los pueblos que se sienten libres, confirman a diario que, un pueblo perdido es un pueblo perdido. Y que para estos nada tendrá remedio, hasta que de sentidos heterogéneos no estén hechos sus tristes ombligos de ciervos de estos tiempos. Hasta que la libertad y el derecho, no sean de ellos.

Y hasta que al cambio no le de sitio y deje de ser oprimido; sus individuos sufridos, vivirán muriendo a gritos. Un pueblo sumido, muere de sed, de hambre y de frio disecado en sal de olivos por sus dictadores tétricos. Y vagará por desiertos infinitos con su propio cadáver acuesta, como la Cruz que alzó al Cristo, después que la lanza le abrió el pecho; y no dio gritos, ni entendieron su martirio. Y su pueblo que escuchó, al extranjero se machó y más nunca volvió a su terruño prometido, hasta que no lo decidió por el mismo. Pirotecnia y cacerolas no son escudos ni himnos, son el arma que despierta al ser dormido y ambiguo.

Un pueblo indigno es un romántico adorador de arquetipos quiméricos erróneos, de modelos de subalternos ideológicos arcaicos y equivocados. Un pueblo de incultos y de cultos juntos, es un centro existencial computarizado donde se cuenta lo absurdo de adherir del voto único. Como el oscurantismo obtuso de la personalidad del Diablo, que se adjudicó el título de Noble Santo Mundano. Y el de padre de todos los parias que al mundo ha legado. Y al cual, todos los adjetivos juntos, sirven para catalogarlo de amnésico bastardo y de sufrido y amargo plátano. De torpe gestor de un proletariado autoritario, conformado por ciudadanos desdichados. Y a la vez, de indigno consigo mismo y con el resto de los humanos vivos, que observan con desencanto el escenario…

Las Republicas bananeras no son más que establos para asnos, como lo fueron, en otros tiempos, para los ciervos, los condados. Y sus presidencias no son más que las pruebas fehacientes de la  inmadura sacralización del ser inapto, designado por sus propios esclavos para que sirva a guiarlos…

Estos pueblos que cuento, otros más de esos, llamados perdidos, han roto el hilo que con su destino y con sus pinos nuevos responsabilizaba a la nación entera erigida por sus próceres y ancestros. Un pueblo, que sea vencido, casi nunca llega a ser un eje unido que ruede hacia un  futuro donde se vea el progreso. Y no llegará ni lo tendrá, hasta que no expulse de sus suelos al tirano que lo envuelve en papel maché carcomido. Pegándole estrellitas con brillo sobre los las marcas de los huecos negros que fueron dejando las balas mal tiradas, contra ellos mismos… ¡Para que siga perdido y consumiendo en la injusticia junto a ellos! Martirizados, empobrecidos y falta de espíritu crítico.

Combatiendo consigo mismo, remando en sentido inverso, perdiendo la fe en lo bueno, en el respeto a sus derechos y en una sociedad sin himnos peyorativos. Sin plazas y sin banderas; y sin jefes ni dueño que lo mantenga cautivo. Sin nada más que los caídos, aborreciendo su abismo.

Un pueblo perdido es un pueblo separado de sus lares, o encerrado en un hemiciclo dándose látigo sin abrigo e imponiéndose el castigo impuesto por los ideólogos del mesianismo. Un elemento deshecho por los malos y los buenos fundamentos; y por los fines sin principio de sus libros. Un ideal alfarero construido sobre fango alérgico, como el Rajá de aquel cuento que pedía oro podrido, más, y mientras más, menos se escuchaban sus gritos… Hasta que el lodo le cubrió el cuerpo y lo encerró entre ladrillos. Ahora imagínenlo gritando muero, si es que alguien tiene oídos que escuchen ritos de pueblos místicos. Ya que un pobre ser maléfico empobrecido, no es más que un trasnochado bohemio que cambia todo por menos, sin ver que el amor fingido…; ya se ha mudado a otro sitio.

Y un pueblo libre, es una comunidad de individuos sinceros con ellos mismo y con sus enemigos. Un pueblo digno advierte a sus amigos de nunca intentar nadar el rio crecido, que delimita las fronteras del derecho que uniéndose ha establecido. Y cuando desborda y revuelve sin consuelo por lo que le están haciendo, solo cambia denunciando y enjuiciando a los esbirros que destruyen lo conseguido.

¡Y solo, pasa la pagina amarga, destruyendo el viejo libro; con motivos!

Porque un pueblo perdido llora a solas por desdeño, consumido en sentimientos secos mal fundados por esos gobiernos que sume ciervos, contra ciervos. Por dolores y rancias penas sin respetos ni derechos,  que prometiendo contaminan por caprichos y egoísmo; con el mal de pueblos perdidos…

Amargados, como los pueblos que cuento. O como alguno donde he vivido; y otros, donde aún viven pueblos ciervos y sumisos, de estos tiempos.

En los pueblos libres los versos huelen a fuego; y se prohíben conciertos que estimulen a los gobiernos  que con sus dedos dan castigo. Y las páginas amargas se cierran, abriéndolas en libros nuevos; al derecho.

Tony Cantero Suárez

“Más fuertes que la poesía deben siempre ser los principios humanos y los valores universales que unen la verdad a la identidad y estas a la vida. La política hecha por gusto no es para poetas, ya que confunde a los pueblos con letras que no fundamentan la libertad, ni dan razones para merecerla.”

La Fundación por la Esperanza.
[HISTORIAS DE HUMANOS VIVOS]