Una visita insulsa

Publicado el 16 noviembre 2013 por Perropuka

El "premio" por apoyar a Evo Morales (APG)

Pero a qué vino este triste y anodino personaje, más soso que una transmisión de golf, más aburrido que un texto marxista, más fofo que un tomate podrido. A reírse de nosotros, en nuestra casa, con sus insulsas declaraciones. Hasta su cansino lenguaje apretado, dientes para adentro, hace juego con su mortecino semblante. Calva y nariz de usurero, cuerpo adiposo de banquero, sin embargo, no le brillan los ojos como a ellos. Más apagado que una lámpara de luz blanca en un socavón. Hasta su silencio es insulso.
Burócrata de vocación. Ni un mosqueo, ni un entusiasmo, cero iniciativa, como todos los de su pelaje. El candidato perfecto para una insulsa organización. Gozará de un suculento salario y otros privilegios como alto funcionario pero sigue siendo un gris empleado figurón. A nadie engaña con su supuesto espíritu imparcial. Que Evo Morales y sus amigotes se hartaron de rajar contra la OEA, chillando por su desaparición o refundación y él no dijo nada. Que no respondía a los intereses de los pueblos latinoamericanos sino que era un tentáculo más del imperio, seguían arremetiendo los nuevos descubridores de la pólvora y él jamás salía en defensa de su organización, refrendando su insulsa e inocua posición. Hasta un títere tiene más vida.
Ahora, extrañamente viene a visitar al caudillo en su palacio como si fueran amigos de toda la vida. Que vino personalmente a enterarse de los numerosos avances en materia de derechos humanos, leyes de protección a la mujer (en el país con mayor número de autoridades machistas), fortalecimiento de la democracia y otros sustanciales progresos, tal como anunciaron los portavoces del gobierno, suena a discurso trasnochado y más repetitivo que el padrenuestro para justificar sus insulsos viajes. Lo mismo se dirá cuando pisa otros países para justificar el turismo político. ¿Acaso hay alguna diferencia en que haga llegar sus observaciones y recomendaciones desde Washington o traerlas él mismo, si al final no sirven de nada?
Si la insulsa cabeza de la OEA tuviera algo de decencia o sentido común, no hubiera venido a legitimar el gran engaño que Morales cometió, atropellando la Constitución para su fines prorroguistas. Que yo le meto nomás porque tengo a la justicia comiendo de mi mano y tú tienes que apoyarnos porque gracias a nuestros votos estas ahí. Finalmente te haces al loco y no pasa nada. Y eso pasó, José Miguel Insulza, una vez más, vino a figurar para la foto y con sus declaraciones apoyó el fallo ilegal del Tribunal Constitucional aduciendo que no es de su incumbencia (¿para qué sirve la dichosa Carta Democrática Interamericana, entonces?). Y pensar que en 2008, su representante junto a los de otros organismos internacionales (ONU, Unión Europea, Parlamento Andino, etc.) dieron su visto bueno al acuerdo entre legisladores oficialistas y opositores que establecía la prohibición de un tercer mandato consecutivo de Morales, “por el bien del país”, tal como dijo el caudillo en una concentración pública meses después ante miles de personas.De pronto, la amnesia se ha apoderado de todos estos entes, guardando un silencio cómplice ante tal arremetida arbitraria y antidemocrática, o “estrategia envolvente para engañar a la oposición” como en filas oficialistas llaman impúdicamente. Entonces, ¿para qué carajos mandan a tantos burócratas como observadores y garantes de convenios que luego no se han de cumplir? Hilarante es que ahora, el gobierno, de pronto vuelva a confiar en la OEA y le pida a Insulza que mande observadores para las elecciones de 2014.
Y aún más, cuando la prensa le abordó sobre el tema de la coca y sus implicancias, éste volvió a ratificar que es un tema de tratamiento interno como si no se enterara de que el narcotráfico tiene al país desbordado y con su imagen internacional por los suelos. Según esa lógica, hubiera sido oportuno preguntarle si le parecía que la ablación del clítoris en ciertos países de África o la prohibición de conducir a mujeres o la lapidación de éstas en algunas naciones musulmanas eran también “cuestiones internas”. Mejor se hubiera quedado en Washington que venir a vernos la cara de opas. Que a nadie engaña su pantomima. Pues está claro que su misión era venir a quedar bien con Evo, buscando renovar alianzas. Lo demás, pura farsa. Vuelva pronto a su insulsa oficina, señor Insulza.