VAE: 07. Sabor amargo.

Publicado el 02 diciembre 2013 por Jonmcgees

Aún mantengo el poco equilibro que conservaba ayer debido a las sustancias alcohólicas que anularon todo mi cerebro. No voy a decir lo que bebí pero si las palabras que me decían cuando yo me defendía. Eran cosas tipo: “Hay gente a la que le afecta más que a otras.” “Estás muy perjudicado tú esta noche.” “¿Pero qué te pasa hoy?”. Y la última de ésta mañana: “No bebas hoy.”. Porque la fiesta sigue, o sea, esta noche también hay.
Voy a ir directo a la noche. Yo iba en sí, arreglado. La gente me decía que iba bastante bien y que les gustaba como me quedaba tal ropa, pues me lo creí. Había chicas vestidas con vestidos y demás. Lo que no me quedaba claro era el por qué de ponerse excesivamente guapas para una fiesta que se celebra al ras del césped, y que, lo menos sucio que tiene es el cemento de la carretera. Supongo que cualquier fiesta es motivo de arreglarse, no me meto en esas cosas. Yo iba bien vestido pero no de gala. Aunque los suyos eran vestidos de fiestas. En fin, nunca tendremos el mismo sentido de la elegancia.
Bebimos y nos subió rápido. Celia iba un poco graciosa. Pero he de decir que el que peor iba era yo. Estaban los que parecían no haber bebido porque nos se les notaba diferente como… en realidad yo los veía a todos bien. Yo solo me notaba divertido pero sí que estaba perjudicado y lo reconozco. Nadie anda en eses porque si. Cuando se nos agotó la botella dijimos de ir a saludar. En dos minutos perdí a Alba de mi vista, imaginé en busca de quién fue. Yo también perdí a todos, de un momento a otro además, pero encontré a Susana, a la que saludé y con la que me quedé. En nada llegó Julia.
Parte de la noche fueron saludos a mucha gente, tonterías de las que luego te sientes absurdo o tonterías de las que luego te arrepientes. A mí me han pasado más de la primera opción pero esas cosas me suelen pasar sin estar borracho, así que, me acostumbré hace mucho tiempo. Sé que Sonia se molestó por algo que le dije a alguien, no la dejé en mal estado porque después de todo en lo que dije no la involucré aunque Isabel sí que lo hizo, más o menos. Fue más bien colaboración en equipo. También sé que Julia se molestó porque sus primas supieron que había bebido mucho por mí. Y de eso no me acuerdo pero me lo creo. A Isabel le busqué varios novios.  A Celia no recuerdo haberla visto mucho aquella noche. También es verdad que me perdía de vez en cuando y acababa en muchos otros sitios con otras personas, y así.
Por lo que sé a Alba le fue mucho mejor. Acabó encarándose a Pablo, con la sorpresa del surgimiento de unas chispas, y acabaron besándose. Lástima que no lo vaya a ver en mucho tiempo. Pero lo que sí sé es que va a estar soñando despierta durante mucho tiempo. No todo el mundo acaba besando a su amor platónico, aquí servidor con prueba viviente. No es que quiera, los amores platónicos están para adorarlos desde la distancia, soy partícipe de esas cosas.
Aunque eso es contando por encima, creo que voy a intentar exponer aquí todo lo que ella me dijo o me contó porque fue a horas densas de la noche. De lo que me acuerde.
Estábamos hablando todo el rato pero de repente empezamos a discutir por cosas tontas. Lo empujé y me gritó para preguntarme el por qué lo había hecho. No le respondí y lo abracé pidiéndole perdón. Me miró a los ojos y me besó. Simple. Seguramente mañana tampoco se acordará porque iba tan bebido como tú o quizás algo menos.” – Quizás eso último si me molestó un poco. ¿Desde cuándo ese tipo de estados se comparan?  Ya lo digo yo, nunca. “Después del beso no sabía qué hacer, me sentía tonta. Quise irme de allí pero me volvió a besar. Estuvimos bailando todo el tiempo después y luego juntos hasta que se fue a su casa, que fue bastante tarde.” – Hasta ahí lo ocurrido con mi amiga. Me alegraba por ella, de eso no quedaba duda, el problema estaba en qué me iba a estar aburriendo sobre el chico más que antes. Seguramente (Alba) acabe siendo del tipo de persona que dibuje corazones en todas las mesas con sus nombres… antes lo hacía más en secreto. En mi opinión, no debería ilusionarse tanto con un lío fruto de la noche en la que él estaba algo bebido, porque se acordará, claro que lo hará pero… ¿Querrá seguir con ello o querrá dejarlo ahí? Tampoco le dijo nada de compromiso.
Por parte de Julia, no todo acabó en broncas, también triunfó, pero de otra forma más bonita para mí gusto. Él no había bebido mucho, quizás menos que ella. El caso es que la invitó a bailar y estuvo tonteando demasiado con ella hasta tal punto que le insinuaba varias veces el empezar a salir. Ella se hacía la tonta, imagino que no sabía qué hacer. Creo recordar que hasta le pidió salir un día como algo más que amigos. No sé decir si ella acabó aceptando. Isabel no llegó a contarme mucho más. Voy a informarme. Sí, le dijo que sí. ¿¡Cuántas parejas se formaron anoche!?
Por otro lado, no recuerdo que me hubieran pasado cosas interesantes a mí. A Noelia solo la vi una vez, y volví a bailar con ella, pero sin quererlo mi cuerpo se fue sin despedirse de nadie. Supongo que no me apetecía quedarme allí bailando. En cambio, con la otra chica sí que estuve bastante tiempo. Nos peleamos, por decirlo así. La vi en actitud cariñosa con otro chico y una parte de mi quería que se fueran lejos, que se besaran pero lejos de mí. El caso es que no pasó así. El otro chico no tenía interés ninguno por ella. Y ella tampoco en él. Me dijo que estaba enfadada y no se me ocurrió otra cosa que encararla. He de confesar que lo disfruté porque fue la única vez en la que he estado tan cerca de ella. Me gustó. Cogí sus manos después para pedirle perdón y un abrazo, pero ella se reía. Me restregó que me había abrazado ya dos veces esa noche y que no me lo merecía. Me reí. La cogí de la cara varias veces para que me mirase. Creo que me podía haber atrevido a bastante esa noche… aunque no lo hice. Preferí guardar distancias. Descubrí que solo era un amor platónico, como lo era Noelia. Quizás el destino me deparaba algo más real para un futuro.
Creo que María y Carlos no volvieron a recaer en la tensión sexual porque éste no estuvo allí. Quizás una decepción para ella.
El momento más embarazoso de la noche diría que fue cuando encontré a un chico hablando con otra chica y se lo comuniqué a la novia. No se lo dije a malas. - ¿Es que tu novio se lleva bien con ella? – Pregunté. En puesto “ella” había un nombre. Ella salió de inmediato en su búsqueda. Mi intención era saber si se habían perdonado, no más. Pero enseguida Isabel no paraba de repetirme que la había liado.
Si me preguntaran si volvería a repetir noches como esas, les respondería que hoy mismo me voy a ir de fiesta. Eso responde, creo. Me gustó, a pesar de esos momentos raros, porque también los hubo muy buenos. No me arrepiento de nada. Creo que esta noche no será igual que la de ayer. Es un presentimiento.
Sé que esta noche volveré a beber, el problema es que no sé cómo me sentará, es decir, aún guardo el sabor amargo del vodka que bebí anoche.
Y bueno, mañana es mi cumpleaños. La fiesta comienza pasada la medianoche. Por tanto empieza en mi cumpleaños. Debería pasarlo mejor pero algo me dice que no. Odio que me feliciten y adoro los regalos. Son cosas contradictorias. Pero es que cuando dices “Felicidades”es un: ¡Estás un año más vivo! Y suena extraño. Muy extraño. Debo admitir que, para mí, los cumpleaños son fechas para pasar con la gente que te apetece estar, es decir, los amigos y familia que te hacen sentir bien. Aunque las fiestas sorpresas son algo mejor. No gastas dinero y recibes regalos. Voy a cumplir una edad que en verdad me gusta. Diecinueve suena mucho más bonito que dieciocho. La primera es como que ya vas asentando que eres mayor de edad pero que sigues siendo joven, pero la segunda es como un proceso en el que ya eres mayor, te esperan muchas responsabilidades por delante. Te haces más viejo, mayor. Y claro que cumplir años solo implica tener un año más de experiencias vividas. Sé que no eres tan viejo como viejo te sientas. Porque al igual que la felicidad no reside en lo que tienes, sino en los detalles y el aprecio a la vida (algo así). La juventud reside en lo joven que te sientes, las pieles envejecidas no demuestran lo viejo que eres si tienes más ganas de vivir que una persona de veinte. Así lo veo yo.