Vio un ser de color verduzco, un apéndice nasal descomunal y las orejas aleteando constantemente; de su boca asomaban tres descomunales piezas dentales; los ojos eran dos oquedades amorfas escurriéndose por el rostro; poblaba la cabeza un pelo hirsuto distribuido irregularmente.
Sonrió satisfecho y se fue.