Revista Talentos
Primero, acallar su absurda conciencia. Luego, desenmascarar a la justicia, que hace tiempo que dejó de ser ciega y equilibrada. Finalmente, cargar dos balas: una para cualquier dejo de misericordia y otra para el cretino que le quitó a su hijo, justo cuando estaba en lo mejor de la vida.
