Parecía encontrarse en el borde mismo de la Tierra, a tan sólo un paso del planeta más cercano. Era la rara del grupo. Siempre ausente, en ese instante justo antes de la partida. Y eso, de alguna manera, reafirmaba su presencia.
Recuerdo el último día. Sus palabras desprendían un brillo intenso, casi cegaban. Olvidó su cuerpo, pálido y hermoso, en el quinto baño de los aseos del instituto. Allí la descubrí.
Por primera vez, la abracé.
NiñoCactus
