Verbo

Publicado el 06 julio 2017 por Aidadelpozo

Seré suave primero, incluso dulce. Ya habrá tiempo para ser más duro. Vertiré helado de arándanos sobre tu cuerpo desnudo y mi lengua lo recorrerá como si fuera río. En la heladería de la plaza habremos comprado de cucurucho y dos cafés con tapa. Cortado yo, para ti con leche. Nos los tomaremos. Todo sin prisa, amor, no la tenemos. Cuando te lama y te lleve al orgasmo, serás al fin consciente de lo que te amo.

Nunca te haré el amor, nunca, pero te follaré de tal manera que sabrás lo mucho que te quiero. Se derretirá el helado, me suplicarás que pare, que siga, que continúe, que me detenga.

No me tocarás, sufrirás porque no te dejaré hacerlo. Tus manos me buscarán sin encontrarme, ya que una venda cubrirá tus ojos.

Tus orgasmos serán solo míos. Me deleitaré contemplando tus gestos, tu felicidad, tu miedo, tu incredulidad al comprobar que soy real, que existo... Gemirás, gritarás mi nombre. No te taparé la boca, pues no hallaré más placer que oírlo de tus labios.

Helado de arándanos caliente. Calientes ambos.

Y cuando al menos arranque de tu cuerpo mil jadeos, mil gemidos, mil veces pronuncies mi nombre y mil veces oiga te quiero, te diré "amor, tu turno. Comienza, te espero...".