
Entre te y quiero ya te olvidé. Eras sólo una copulativa*.
Querer es como una anadiplosis* o epanadiplosis* : En principio querer duele solo al final.
Cuando no se tiene alma se entrega el corazón envuelto en migajas. ¡Pura metáfora*!
Te versé para que encabalgaras por mi boca. Y menudos encabalgamientos*...
