Como si de un globo aerostático se tratara, se eleva hacia su cenit. No tiene límites. Ingrávido asciende contemplando la superficie terrestre, cometas, estrellas... El vacío del espacio se acrecienta. Comprende que no parará nunca. Que no llegará nunca. ¿Quién dijo que la vida fuera fácil? Ni siquiera la eterna.