Pues sí, eso mismo, nos quedamos como estamos y de lo más contentos.... por cierto. Hoy hemos vuelto al hospital a quitarle los puntos y a hablar con el médico. Como sabéis la operación de Rayo fue bien, el cirujano pudo ver que todo funcionaba correctamente, lo cual es un alivio y una gran noticia. Se le colocó un dispositivo añadido a la válvula intracraneal que porta para mejorar su funcionamiento y aliviar los dolores de cabeza que padece.
Las garantías de éxito eran escasas, el diagnóstico que tiene -hiperfunción valvular- no es fácil de tratar, y su único síntoma es el dolor, algo muy subjetivo por mucho que hayamos conseguido medir de una manera (creemos) fiable.
El primer efecto que notamos a las pocas horas de salir del quirófano fue que el dolor iba en aumento, hasta el punto de necesitar analgesia. La verdad no me extrañó, un ligero cambio de presión y como hoy nos ha dicho el médico, un ligero efecto rebote, fue el causante de ese dolor que persistió durante casi una semana. Desde entonces el dolor se quedó en grado leve-moderado, especialmente por las tardes. Hemos notado una ligera mejoría por las mañanas, pero ..... nada más. ¿Qué ocurre? Sencillamente que la hiperfunción valvular es complicada de tratar. Su pequeño cuerpo está en un momento de cambio. Y una cirugía de mayor envergadura, a día de hoy, está descartada por los múltiples riesgos que conlleva y por la falta de garantías.
¿Qué haremos? Por ahora nos quedamos como estamos, iremos viendo cómo evoluciona el dolor, si es que lo hace, y mientras le permita llevar su vida normal los médicos no quieren hacer más. Su decisión me parece de lo más acertada. Papá sin complejos y yo ya habíamos hablado sobre este tema y habíamos decidido que, salvo que el médico de Rayo considerara que había algún peligro para su salud y su normalidad, no queríamos someter al niño a ninguna cirugía más. Así que todos estamos de acuerdo que quedarnos quietecitos es la mejor opción.
Por el momento el dolor se queda con nosotros, también las limitaciones que conlleva: no salir por la tarde-noche o hacerlo lo menos posible, gafas de sol de día, gafas de sol si salimos de noche para evitar los destellos de farolas y faros de coches, no acostarle más tarde de las 9:30 de la noche, disminuir su actividad física a partir de media tarde y horarios limitadísimos de tele, ordenador y demás pantallas.
Rayo, a pesar de todo ello, está siendo capaz de llevar una vida como cualquier niño de su edad: colegio, parque, juegos, actividades extraescolares. Él está feliz, ha aprendido a vivir con su dolor y ya no sufre por padecerlo.
El crecimiento y su desarrollo es nuestra única baza, a día de hoy. Tenemos que ir viendo qué sucede a medida que crezca, la presión cerebral es distinta en un niño que en un adolescente. Así que la espera y la observación son nuestras dos fieles aliadas.
En tres meses nueva revisión, salvo que alguna complicación sucediera en este tiempo. Así que a cruzar los dedos y .... virgencita, virgencita, que me quede como estoy.
