Ahora un reguero de tinta resbalaba del escritorio donde se marchitaban las flores amarillas, tiznando de luto los pies descalzos.
Revista Talentos
Había sido la fundadora de una insólita estirpe en la ciudad de los espejos. Soportó treinta y dos guerras civiles y la peste del insomnio. Pero no sobreviviría al diluvio.
Ahora un reguero de tinta resbalaba del escritorio donde se marchitaban las flores amarillas, tiznando de luto los pies descalzos.
Ahora un reguero de tinta resbalaba del escritorio donde se marchitaban las flores amarillas, tiznando de luto los pies descalzos.
