Aferrarse a algo o alguien como si fuera el único recurso disponible hará que ese apego innecesario desgaste el vínculo, la relación con esa persona u objeto. Es una reacción propia del que nota que está creciendo pero no quiere soltar ciertos hábitos o costumbres, como si eso le diera tranquilidad, tanto como saberse acompañado por otros en el trayecto que se decidió a emprender.
Aquel que se animó a hacerle frente a sus debilidades sabrá que en la realización aparecen esos seres que se preguntan “¿qué habrá hecho éste para merecer esto?”.
En algunos casos donde no abunda la alegría de vivir, incluso, la sensación culposa que gobierna pareciera indicar que hay que mostrarse débil para no ser tildado de creído. Craso error.
Nunca y nada, son redundantes. Redundan en exageración…
Siempre la vista que confirma los hechos.
Experimentalismo puro.