Revista Literatura

Xxii edición: alicia en el país de las maravillas

Publicado el 01 junio 2020 por David Rubio Sánchez
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

   —¡Cuéntanos una historia! ¡Cuéntanos una historia! —exclamaron al unísono las tres niñas.
  El profesor de Matemáticas de Oxford resopló ante la enésima petición de las hermanas Liddell mientras impulsaba los remos de la barca en aquella tarde calurosa de un cuatro de julio.
  —Después, queridas, después.
  Pasaron uno minutos de sofocante calor. Las niñas, aburridas, volvieron a la carga.
  —¡Caryl! ¿Hemos llegado ya a después?
  Caryl sonrió. Ya asomaban las primeras casas de Godstow y oteó la rivera del Támesis buscando alguna sombra. Sus ojos vislumbraron un pajar de heno recién hecho así que decidió atracar la barca y pedir a las niñas que cogieran la cesta de comida para el picnic.
  Después de dar cuenta de los refrigerios. Alicia, la pequeña de las tres hermanas, le recordó el cuento prometido. Caryl se sentía somnoliento, pero ya había llegado el después. Miró a su alrededor y observó a unos conejos deambulando por la orilla e imaginó a una niña corriendo tras un conejo blanco.
  Al terminar su relato, Alicia le pidió que lo escribiera para ella a fin de poder leerlo tantas veces como quisiera.
  Para él, los deseos de su adorada Alicia eran órdenes.

XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS de Lewis Carroll

  Sin duda, aquel picnic del 4 de julio de 1862 a orillas del Támesis bien puede considerarse el más celebre de la Literatura. Caryl era como le llamaban las niñas, pero ese contador de historias tuvo dos nombres a lo largo de su vida. Bueno, casi diría que también tuvo dos vidas.
  Y hasta dos personalidades. ¿Quién fue el autor de Alicia en el País de las Maravillas? ¿El gris, estirado, puntilloso y clasista profesor de Matemáticas llamado Charles L. Dodgson? ¿O tal vez el creativo, soñador, proactivo y amante de los niños que se rebautizó como Lewis Carroll?
  ¿Quién fue el real y quién la apariencia? ¿O tal vez su vida fue la eterna lucha entre lo que debía y lo que quería ser?

CHARLES LUTWIDGE DOGSON VS LEWIS CARROLL

  Era adusto, metódico y puntilloso. Estirado como si tuviera un atizador atravesándolo. Todo limpio y ordenado. Alice Liddell

  La vida de Charles Lutwidge Dodgson podemos resumirla en cinco o seis líneas: Nació en un pueblo del condado de Cheshire, Inglaterra, un 27 de enero de 1832 en el seno de una familia muy bien acomodada y perteneciente a la Alta Iglesia anglicana. Un tipo enfermizo, reservado, tartamudo, superdotado para las matemáticas, pero cuya falta de esfuerzo solo le dio para ser profesor en Oxford y diácono en la Christ Church, el colegio aristocrático en cuyas dependencias vivió toda su vida y cuyo comedor lo conocemos gracias a Harry Potter. No se casó, no tuvo hijos y solo abandonó Inglaterra una vez en su vida para un viaje a Rusia. Falleció un 14 de enero de 1898.

XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

La Christ Church de Oxford, hogar de Carroll y de ¡Harry Potter!


  El nombre de Lewis Carroll apareció por primera vez un marzo de 1856, firmando un poema titulado Soledad. Pero su presencia en el cuerpo de Charles L. Dodgson apareció mucho antes. Fue el mayor de los varones de un total de once hermanos. Con semejante hornada de niños, su hogar paterno bien podría parecerse más a un jardín de infancia del que él era el alma de la fiesta, el que proponía los juegos, el que embarcaba a sus hermanos en mil y una actividades. 
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
  Una de esas actividades bien podría considerarse el antecedente de los autores que hoy en día autopublican sus propios libros.

EL PRIMER AUTOR AUTOPUBLICADO DE LA HISTORIA

  Vale, quienes hayáis autopublicado algún libro ya sabéis lo que cuesta. Escribir, revisar y corregir, maquetar, la portada… Ahora imaginad que, además, ¡no contáramos con un ordenador! 
  Sí, habría que hacerlo de manera manuscrita como hizo Carroll en sus primeros escritos. Con solo trece años comenzó a publicar revistas de distribución familiar que incluían tanto textos y colaboraciones de sus hermanos, como sus propios cuentos, poemas y dibujos. Él se encargaba de todo y en sus páginas no solo avanzaba su estilo surrealista, absurdo y satírico, sino el universo mágico y hasta escenas que más tarde recuperaría para Alicia en el País de las Maravillas
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
  Aunque más tarde muchos de esos textos serían publicados a la manera tradicional en revistas importantes como The Train o The Comic Time, nunca tuvo en gran consideración a su obra. «No creo haber escrito nada digno de publicación real, pero no me desespero por hacerlo algún día», escribiría en su diario en julio de 1855. 
  Quizá le faltara alguna musa. 
  Una que tuviera por nombre Alicia.

  SEÑALO ESTE DÍA CON UNA PIEDRA BLANCA

  Señalo este día con una piedra blanca, esa era la manera que Carroll destacaba algo importante en su vida. Y desde luego que lo fue. En abril de 1854, llegó a la Christ Church de Oxford un nuevo decano, Henry Liddell, con su esposa y sus diez hijos. De ellos, tres niñas —Lorina, Edith y, por supuesto, Alicia— se convertirían en el eje de su vida en los años que siguieron. 
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
  Ni qué decir que Alicia lo encandiló desde que la vio por primera vez desde la ventana de su oficina de subdirector de la biblioteca. Jugaba con sus hermanas en el jardín interior del colegio. Ella contaba con cuatro años y una personalidad arrolladora. Siempre dispuesta a ser fotografiada, disfrazada y, como Carroll de niño, convertirse en el centro de atención de cualquier fiesta. Era vital, bastante mandona y muy gesticulante. 
  Carroll, durante ocho años, fue el compañero de juegos predilecto de las niñas. Les hacía trucos de magia, les sacaba cientos de fotografías y les contaba miles de cuentos.
Creo que la historia de Alicia fue narrada en una tarde de verano cuando el sol estaba tan ardiente que desembarcamos en un campo al lado del río. Abandonamos el barco para refugiarnos en el único sitio con un poco de sombra que encontramos, bajo un pajar de heno recién hecho.
Alice Liddell

  En aquel picnic, las tres hermanas y el reverendo Robinson Duckworth fueron los primeros en escuchar la historia de Alicia. Nació de manera improvisada. Conforme narraba, en la mente de Carroll se agolpaba lo que veía en ese momento junto a los sueños y recuerdos de su propia infancia. Le vinieron a la mente un dedal y un guante blanco que de niño escondió bajo los tablones de su habitación de juegos, también rememoró poemas y juegos de palabras de sus revistas y los lugares favoritos que compartía con las niñas Liddell. También hubo espacio para los guiños a su colega Duckworth en forma de bromas lógicas y matemáticas propias del mundillo académico. Por supuesto, ¡los allí presentes también fueron incluidos como personajes de la historia!
  Quizá, ese cuento y esa historia se las hubiera llevado el viento como otros que había contado para entretenimiento de las niñas, pero esa tarde fue distinta. Alicia, la mandona de Alicia, le pidió que le escribiera la historia para que ella pudiera leerla siempre que quisiera.
  Carroll comenzó ese mismo día el trabajo. Alicia se merecía lo mejor, lo más bello que sus manos pudieran ser capaces de elaborar. El libro sería manuscrito y adornado con sus propias ilustraciones. Así que, además de escribir, diseñó los personajes que aparecían en él. Su mesa se llenó de bocetos con el rostro de Alicia y dibujos de animales humanizados.
  Necesitó de un año y medio para poder terminar Las aventuras de Alicia en el mundo subterráneo, pero sin duda quizá consiguió el regalo de Navidad más hermoso que alguien pudiera recibir. Un manuscrito perfecto, sin tachones ni manchas, ilustrado, encuadernado y con una foto de Alicia al final como broche de oro. Una foto que años más tarde se descubrió que ocultaba un retrato de la propia Alicia, obra de Carroll.
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
  Una pieza única, pero con una sola lectora.
  Más niños tendrían que sumarse a la historia para que se convirtiera en una obra literaria universal.

DEL MUNDO SUBTERRÁNEO AL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

   Buena parte de la Fantasía del siglo XX (incluido Tolkien) tuvo su referencia en la obra de un autor hoy día desconocido: George MacDonald. Sus cuentos fantásticos en general, y de hadas en particular, causaron furor en la Inglaterra victoriana. Pertenecía al mismo club de autores top como Dickens o Wilkie Collins y también ejerció como mentor de muchos aprendices de escritor. 
  Uno de ellos fue Lewis Carroll. 
  MacDonald tuvo ocasión de leer el manuscrito original y le entusiasmó. No solo eso. Para confirmar su opinión, decidió que unos implacables lectores lo leyeran: sus propios hijos. Estos lo devoraron entusiasmados. Acto seguido, le propuso a Carroll su publicación. 
  Animado por ello, Carroll pidió hora con el editor Alexander MacMillan quien aceptó publicarlo no solo por la calidad de la misma, sino porque en esa década de los sesenta la figura del niño se había convertido en el centro de la literatura victoriana a raíz de la novela de Charles Dickens, David Copperfield, a la que siguió Grandes Esperanzas y otra del escritor Charles Kingsley titulada Los niños del agua
   La novela sería publicada, pero Lewis Carroll era un perfeccionista rayano en lo obsesivo y aunque ya tuviera terminado el manuscrito había cosas que cambiar. Comenzando por el título. 
  Las aventuras de Alicia en el mundo subterráneo no le terminaba de convencer. Así que pensó en una alternativa. Barajó títulos como La hora dorada de Alicia, Alicia en la tierra de los duendes, hasta llegar a un ¿País de las Maravillas? que aparece entre signos de interrogación en su diario. 
  También se añadieron capítulos como la célebre merienda de los locos. 
  En cuanto a las ilustraciones, Carroll reconocía que no era un gran dibujante. Así que pensó en el mejor de aquella época: John Tenniel. Creo que no exageramos si decimos que el bueno de Tenniel sufrió la peor experiencia de su vida, pero el resultado mereció la pena y  tuvo mucho que ver con el éxito inmediato de la novela. XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
  Si la historia de Alicia ya era algo rompedor de los cánones literarios, la edición también supuso una innovación comenzando por la tapa. El color de moda en la época era el verde, Carroll pensó en el rojo como un color más atrayente para los niños. Las ilustraciones de Tenniel aparecían dentro del texto y no separadas del mismo en una página aparte. Por no hablar del uso de la tipografía como un elemento más de la historia, como la famosa cola de ratón. 
  Alicia en el País de las Maravillas se publicó en diciembre de 1865, el éxito lo alcanzó de inmediato. Sin embargo, Carroll y Alicia no llegarían a celebrarlo juntos. Hacía más de tres meses de su último encuentro. 
  Del encuentro que los separó para siempre.

LAS HOJAS PÉRDIDAS DE SU DIARIO

  Solo podemos especular sobre qué sucedió. La versión de Carroll sin duda estaría en sus detallados diarios. El problema es que las hojas de ese período fueron arrancadas. Algunos afirman que por sus sobrinas herederas, para evitar habladurías. A partir de ahí, solo tenemos distintas hipótesis según los documentos dispersos. 
  Todas apuntan a la madre de Alicia, Lorina Hanna. Una afirma que le recriminó que se mostrara excesivamente cariñoso con Lorina Liddell, la hermana mayor de Alicia, y que en ese verano de 1865 contaba ya con dieciséis años. Según esta versión, Carroll se indignó de tal manera ante esa acusación que rompió lazos de inmediato. 
  Otras teorías especulan que, efectivamente, pudiera haber existido una relación amorosa entre Carroll y Lorina, relación que la madre de Alicia no podía tolerar. Para que os hagáis una idea de cómo era esta mujer, basta mencionar que la apodaban la “Pescadora de reyes”. Lo que hoy conocemos como una cazafortunas. Al parecer, quería esposos de alta alcurnia para sus hijas y Carroll no lo era. 
  La última hipótesis se centra en Alicia. A nuestra Alicia que, ese 1865, alcanzaba los doce años. La edad en la que podía dar consentimiento para el matrimonio. 
  Y sí, quizá ha llegado el momento de tratar un asunto delicado sobre el que muchos habréis estado pensando conforme leíais esta entrada.

UN ASUNTO DELICADO

   Imaginaos que, como padres, recibís la carta de un desconocido con el siguiente contenido:
XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
   Seguramente, tardaríamos cero coma en denunciar al remitente a la policía. 
   Pues esta es la primera carta que Lewis Carroll remitió a los padres de Mabel Amy Burton, una niña que conoció doce años después de su último encuentro con Alicia. ¿Qué podemos pensar al leerla? 
  De entrada, creo que lo más apropiado es no juzgar lo que no conocemos de primera mano. Y mucho menos si es algo de otros tiempos. La vida es mucho más compleja de lo que la moral de cualquier sociedad se empeña en dictarnos. Para que os hagáis una idea, en aquella época victoriana, por ejemplo, la mayoría de edad para contraer matrimonio era de doce años. 

XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

La foto más impactante de Alicia

   Carroll siempre estuvo rodeado de niños, ansiaba su compañía y adoraba hacerles fotos. Por entonces no estaba mal visto que un adulto se reuniera con niños ajenos y los fotografiara en distintas poses y hasta desnudos, era una práctica artística habitual. Pero eso no obsta a que últimamente se haya cuestionado si pudo ser un pedófilo reprimido. No voy a entrar en eso. Hay versiones para todos los gustos y de todas formas lo que no consta en absoluto es que fuera más allá, ya me entendéis, con ninguna de sus amiguitas. 
  La verdad es que siempre le sedujo el mundo de los niños. Desde su propia infancia, con sus hermanos, defendiendo en el colegio a los alumnos más pequeños de los abusones; con su especial relación con Alicia… ¿Deseo carnal? ¿Amor platónico? ¿Atracción por su vitalidad e inocencia? 
  Lo que nos debe importar es que ello trajo al mundo el cuento de fantasía más leído de todos los tiempos. Una historia irrepetible, capaz de hacernos sentir a los adultos cómo es el mundo a los ojos de un niño.
Lewis Carroll podía recordar mucho más vívidamente que cualquier otro escritor en el mundo cómo se siente la infancia.Virginia Wolf

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¿Es el final de Alicia una confesión del propio Carroll sobre su amor por la niñez?

RELATOS PARTICIPANTES

1. UN CUENTO DE BOLSILLO de Patxi Hinojosa, en su blog MIS COSAS, ¡COSAS MÍAS!
2. UNA PUERTA AL MUNDO MÁGICO de Mirna Gennaro, en su blog CUENTA QUE TE CUENTA
3. EL ABRAZO de Beri Dugo, en su blog RELATOS DE BERI
4. EL REGRESOde Carla Guerrero, en su blog ESTÁ ESCRITO
5. CAMINO SIN RETORNO de Francisco Moroz, en su blog ABRAZO DE LIBRO

6. EL CUADERNO DE ALICE de Isabel Caballero, en su blog TARA

7. SOMBRA AMARILLA Y ALICIA de Emerencia Alabarce, en su blog VIAJE Y FOTOS

8. MI MUNDO ARCOIRISde Raquel Peña, en su blog PERLAS NARRATIVAS

9. EL LABERINTO DE ALICIA de Isan Isan, en su blog UNA CAPA DE BARNIZ

10. LA LAGUNA DE LAS LÁGRIMAS de Marta Navarro, en su blog CUENTOS VAGABUNDOS

11. GATO CUÁNTICO de Alfredo Luqueno, en su blog MONOMANÍAS

12. PODER ES PODER de Paola Panzieri, en su blog DE AQUÍ Y DE ALLÍ

13. ALLÁ DONDE TE ENCUENTRES de María Pilar, en su blog RETALES DE VIDA

14. LA ÚLTIMA LECCIÓNde Bruno Aguilar, en su blog MENSAJE DE ARECIBO

15. ¿EN QUÉ SE PARECE UN CUERVO A UN ESCRITORIO? de Mery Pérez, en su blog CLIO EN EL ESPEJO

16. JUANJO EN EL REINO DE PIEDRA de Estrella Amaranto, en su blog AMARANTO

17. ALICIA, LA MARIPOSA, LA ESTATUA Y EL GIGANTE de Mª Carmen Píriz, en su blog ALGUIEN CON QUIEN HABLAR

18. LOS CUENTOS DE ALICIA de Paco López Castelao, en su blog CASTRO ARGUL

19. LA TIERRA DE LOS SUEÑOSde David Serrano, en su blog BAJO MI EMBARCADERO

20. FELIZ NO CUMPLEAÑOS de Beba Pihen, en su blog AHORA YO DIGO

21. EL PODER DE ALICIA de Puri Otero, en su blog DULCINEA DEL ATLÁNTICO

22. UNA MADRIGUERA DE FALSAS MARAVILLASde Pepe de la Torre, en su blog ENTRE UNAS CUATRO ESQUINAS

23. ANELISSE de Jorge Valín, en su blog ENTRE LAS BRUMAS DE GALLAECIA

24. CAE EL TELÓN de Barry Byrne, en su blog JAVIER AUTOR

25. ALYSIUM de Yessy Kan, en su blog MANIFEST KAN

26. LA SONRISA DEL GATO de Juana Medina, en su blog FICCIÓN


27. DOMINGOS SIN SENTIDO de Araceli Rodríguez, en su blog LA ESCRIBIDORA

28. DULCES SUEÑOS de Berta Font, en su blog LA HABITACIÓN DE MIMA

29. EL HOMBRE DEL TRAJE GRIS de José R. Capel, en su blog RELATOS EN RE MENOR

RESEÑAS DE LA NOVELA Y PELÍCULA

  • Reseña de la novela, por Marta Navarro en su blog CUENTOS VAGABUNDOS (Pdte. de publicación)
  • Crítica de la adaptación cinematográfica de Disney, por Miguel Pina en su blog CINE Y CRÍTICAS MARCIANAS (Pdte. de publicación)

   Recuerdo a los autores que la votación es obligatoria para participar, y que tenéis hasta el día 10 de junio de 2020 para elegir los siete relatos que más os hayan gustado y otorgar siete puntos al primero; seis, al segundo; cinco, al tercero... hasta dar un punto al séptimo. Los votos deberéis enviarlos al mail [email protected]
 Esto es todo por hoy, el próximo 15 de junio celebraremos nuestra última GALA DE PREMIOS desde el País de las Maravillas con el ANUNCIO DE LOS RELATOS GANADORES de esta edición.
   Si os habéis quedado con ganas de más no os perdáis este documental sobre Lewis Carroll y todo lo que rodeó la escritura de Alicia en el País de las Maravillas, podréis disfrutar del paseo en barco, de la casa de Carroll, de la Christ Church... Está en inglés, pero podéis activar los subtítulos en castellano.

XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Hoy hace justo un año del nacimiento del blog, ¡serviros un trozo de tarta!


   ¡Saludos tinteros!

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