Revista Ilustración

XXX. ELLOS, VOSOTROS, NOSOTROS. ¿Qué significa “final”?

Publicado el 03 junio 2016 por Lasuelta

Laura despertó al alba. No eran las seis y ya no podía dormir. había quedado con Javi. Se hizo un café, en silencio y sola. Preparó a los niños. Los llevó al colegio. Miró de soslayo al bar rincón. No le apeteció entrar.

Giró hacia casa. A enredar las horas hasta el mediodía. Despistarlas. Entretenerlas. Se sentía abatida, sin fuerzas, débil. Aunque sabía qué quería.

12.50... 13.00... 13.30... ring. El timbre.

Abrió la puerta como una exhalación.

Ante ella Javi, como siempre, pero más delgado, más canoso, más apagado. Pero Javi, al fin y al cabo. Se le relleno el corazón de paz al verle. Intercambiaron algunos comentarios, los niños, el trabajo y un silencio.

Ella no sabía qué decir. Él la miró, ya no con la rabia de días pasados, ya no con odio, rencor o dolor. Más con tristeza. Abatimiento. Cruzaron unas tontas palabras y después de un corto silencio Javi dijo:

  • Laura, no sé cómo decirte lo que he venido a nombrarte. Quiero hablarte de la confianza, de la lealtad, del valor.
  • Javi...- a Laura al oír aquellas palabras le quemaba el alma.
  • Déjame acabar. En los primeros días quería matarle, después quería odiarte. Porqué tú todo te lo llevaste. Después la rabia pasó a aturdimiento, del aturdimiento a la pena, aceptación y resignación. Ahora estoy triste pero ya no te guardo rencor. - y la miró con la más triste de las miradas, con la más profunda de las penas.
  • ¿Me odiaste?
  • Sí, durante un día y medio.
  • ¿Podrás perdonarme?
  • No, creo que nunca podré.
  • La confianza es algo que nunca se restablece. ¿no crees? Y lo nuestro era guay. Y nunca podrá volver a ser. ¡Entiéndeme! ¡joder!
  • Creo que vale la pena intentarlo.
  • Yo ahora no puedo. He pensado mucho. Sé que los nenes son importantes, pero mi confianza en ti. Lo inquebrantable de nuestra relación. Aún duele. - dijo cerrando los ojos, frunciendo el cejo, imaginando a Laura, sabiendo la verdad.-
  • Bueno, veo que no va a ser fácil. - susurró Laura.
  • Laura, vamos a llevarnos bien. Vamos a estar para y por los nenes. El resto Dios dirá.

Se levantó y la abrazó contra sí, en ese abrazo Laura sintió más cariño que en todos los meses anteriores. La invadió una sensación de paz y ternura que hubiera querido guardarse consigo, quedársela para sí.

Se despidieron sin acritud. Despacio y sin prisas.

En ese momento a unas semanas de lo que había sucedido ninguno de los dos era capaz de pensar.

A veces la idea de que algo no sea no quiere decir que nunca vaya a suceder. Hay que permitirle al tiempo hacer su trabajo. Ni Laura ni Javi lo veían ni lo entendían, pues el hoy sólo da una perspectiva, sólo permite un color. Sólo nos da una variable.

Los días les dieron calma y se llevó su angustia.

Aprendieron a vivir el uno sin el otro.

Internamente Laura había tirado la toalla miraba al futuro en soledad. Y sabía que Javi encontraría a alguien que le sedujera y él aprendería a besarla como había hecho con ella. Era un gran chico.

SEIS MESES DESPUÉS

Un jueves al poner a los nenes a dormir, en casa de Laura, sonó el timbre pasadas las 21hrs... raro. Levantó el telefonillo.

Se hizo un silencio. Abrió precipitada el telefonillo.

Cuando miró por la mirilla y le vio aparecer con una rosa blanca casi se desmaya. Asustada y emocionada abrió la puerta.

Entró Javi al pasillo y se acercó a un palmo de la cara de Laura.

    Laura, quiero pensar que no todo en nuestra historia está mal. Que en algo bueno te compensaba estar a mi lado. Sé que debí hacer las cosas mal también para que tú patinaras de esa manera. Imagino que los dos deberíamos aprender a escuchar las quejas o lamentos del otro. No sólo para responder y defendernos. Sino para saber si se puede hacer algo.

He aprendido a vivir sin ti. Puedo vivir sin ti. Pero sinceramente a tu lado era más dulce. No sé si nunca podré olvidar el daño que me hiciste pero creo que merecemos reinventarnos, despojarnos de trajes anteriores, quedarnos desnudos, para volver a vestirnos con nuevas ropas. Más acordes a nuestra edad.

A estas alturas del guión Laura era un mar de lágrimas, desmontada y hecha trizas. No se esperaba eso. Pero le alegraba sobremanera.

Javi continuó:

    Esos llantos ¿quieren decir que puedo quedarme hoy a dormir aunque sólo sea abrazado a ti? o ¿que me largue por donde he entrado y que vuelva mañana a la luz del día?

Laura le cogió del pescuezo y la atrajo hasta sí. Se paró a un centímetro de la cara y se deleitó en el segundo antes de darle un beso.

Se besaron. Sí. Y esa noche durmieron juntos.

No es el final, porque en esta vida no hay final. A veces hay principios, giros y parones. Pero ¿qué quiere decir final en esta larga y complicada trayectoria que es la vida?

The End. (me apetecía escribirlo)

ELLOS, VOSOTROS, NOSOTROS.

La Suelta.


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