
¿No oyes eso? Niño.
¿El qué? ¿El silencio?
No, niño. Cierra los ojos y escucha.
¿El gemido del viento?
¡Ay! Bendita paciencia..... ens serio, no eres capaz de oírlo.
Pero qué demonios quieres que oiga, abuelo.
Ese es el problema. No he dicho oye, sino escucha.
¡Vale! Cierro los ojos y escuho, ¿El seseo de la serpiente?
¿Qué serpiente? Niño. El ruido del agua, chapoteo......
Presta atención. Las olas golpean madera...
¡Anda ya! Sí, que estas mayor..... oyes ruidos, ¿Voces también? Abuelo.
El abuelo se levanta, se acerca al tronco del árbol viejo, ese que hay junto a la pared de la casa.......
Esas grietas de color ocre del paso del tiempo. ¡Sí! ese pequeño balcón al mar donde nos sentamos a ver pasar el tiempo. Por cierto a ver si cambiamos las sillas, se me clavan los hierros donde tú ya sabes... ja,ja, ji,ji, je,je..... risitas apagadas.
No te rías tontito... ¡anda ven!
¡Tráete los prismáticos, anda niño!
¡Vale! Voy.
¿Ves, alllí? Es... Mira, mira..... Espera, es el barco, el de Ulises.
Era cierta la leyenda, su viaje, Ítaca.....¡Ha llegado!
Abuelo, estas sonriendo. ¿Qué te pasa?
Allí, allí....
¡Despierta! Abuelo, estas soñando.
El rostro del abuelo estaba radiante, tranquilo, como nunca antes lo había visto.
..........Andando sobre las aguas, despacio, al encuentro de Ulises. Su ítaca, por fin, lo había encontrado. Ahora si era feliz..........
Marijose Luque Fernández.
Fotografía de Alicia Rodriguez.
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