Desde hace mucho tiempo, desde que comencé a tener panic attack, utilizo una pelota antiestrés para calmarme. Hace ya unos cuantos años que no tengo episodios de esos [mas adelante te cuento como los superé por ahí te sirve] pero la costumbre de llevar conmigo esa pelotita o comprar cada tanto alguna nueva no me la pude sacar.
Trato que siempre tengan forma de planeta tierra o globo terráqueo, a veces se consiguen otras tantas no. La mayoría de los días solo esta en mi escritorio, debajo del porta celular. Cuando estoy por estallar la agarro y estrujo no mas de dos veces. También la utilice para intentar de dejar de fumar pero no ha sido eficiente (ni la pelotita ni mi voluntad).
Recuerdo mi primer episodio. Estaba en mi departamento, solo, era media mañana. Las ventanas abiertas en ese octavo piso permitían que entrara un aire fresco. De repente comencé a sudar. De repente mi mente empezó a trabajar de forma extraña. Dolor en el pecho, dolor en el brazo. Respiración acelerada. ¿Qué me pasa? Me sente en la cabecera de la mesa y entre mis manos un pequeño manual de primeros auxilos, busque en el índice y automáticamente me diagnostique: estaba por entrar en un paro cardiaco, me estaba por dar un infarto. ¿Qué hago? Solo en mi departamento, pensé, si palmo aca no me encuentran hasta dentro de dos dias. Tome la decisión de pararme, salir al pasillo, tomar el ascensor e ir a la planta baja. Salir a la calle. Los síntomas empeoraban, respiración agitada, dolor en el pecho.
Decido llamar al servicio medico y me siento en la vereda. Debi tener cara de me estoy muriendo porque el dueño del ciber, que me conocía, salió y me dijo ¿estas bien? Le comente como pude lo que me pasaba y se quedó conmigo. Vino la ambulancia con sirenas incluidas pues en mi llamada le dije que me parecía que me estaba infartando.
Me suben y me sientan en la camilla, me preguntan que sentía, me evalúan y la enfermera, mirándome como quien mira a un loco, decepcionada por saber que no tenia nada, me dijo: tranquilo, no tenes nada, estas nervioso. Te voy a dar esto [me dio algo que casi me durmió inmediatamente] y aflojale al mate y el café. Chau, chau, muchas gracias. El del ciber me acompaño hasta la puerta del edificio y me dio su numero de teléfono.
Ya en mi departamento me recosté y me tranquilice un poco, ya no tenia todo los síntomas, ahora tenia miedo de que me hubiera pasado para el otro lado con el medicamento que me dio. Me domri y cuando desperté ya estaba llegando tarde a la facultad.
Días después me volvió a pasar algo similar, esta vez no llame a nadie, me rendí en el sillón y dije: si es mi hora es mi hora. No paso nada. Y así, estuve como tres semanas, cada dos o tres días me agarraba eso que no sabia que era. Claramente no un infarto. Por allá, le conté a un compañero de la universidad y este le puso nombre: “Tenes ataques de pánico.” Obviamente, utilice algunos minutos de la hora del ciber para ver que era [omito toda la perorata que leí].
Por la noche, luego de haber pensado mucho en que hacer, llamo a mi mamá y le cuento lo que me había pasado. Yo ya pensaba que iba a estar toda la vida con esto. Ella muy sabia [perdón por la brutalidad que voy a compartir, pero mi madre es así, en realidad, me conoce, como conocen las madres a los hijos y sabe cual es el remedio para cada “enfermedad”] me dijo después de escucharme muy atenta: “Déjate de joder, no tenés una mierda. Esas enfermedades pelotudas no existen, ponete a estudiar y se te va a pasar”.
Esa misma noche, salí, me fui al bar de mala muerte que iba siempre. Al volver en un quiosco -precursor de los hoy tan extendidos 24 hs- vi que había de esas pelotitas y vaya a saber uno pero me llamo la atención y compre. Una pelota que era, o imitaba, el planeta tierra. Iba con migo a todos lados. Cada tanto volvía a tener esa sensación y la estrujaba, la golpeaba contra la pared, la picaba contra el suelo. Y así, ya esta no mas ataques de pánico. Recordaba las palabras de mi madre y se terminaban. Me ponía a estudiar.
Asi de sencillo se fueron mis panic attack. Pero la costumbre de comprar esas pelotitas no me la saque nunca. ¿Sera el temor latente e inconsciente de que puedan volver?
