Revista Literatura

Crisis de fe

Publicado el 27 abril 2021 por David Olier @CabalTC

A lo largo de los últimos diez años, he visto aparecer y desaparecer multitud de iniciativas personales y profesionales. Algunos por el peso de la realidad y otros, simplemente, por el peso del tiempo. Si concretamos más en páginas webs y blogs personales, el porcentaje de desapariciones se multiplica por diez o por cien.

¿Por qué?

Hay quien dice que lo único que hace falta para mantener una web viva durante muchos años es la pasión, pero no es ni de lejos el único ingrediente. Si me apuras, quizá no sea el más esencial. La pasión es importante, te ayuda a empezar, te ayuda a lanzar lejos, te ayuda a transmitir, te ayuda a captar la atención… A lo que no te ayuda es a perdurar.

La pasión, como en cualquier relación, decrece con el paso del tiempo. Un tema que te apasiona, que te vuelve loco, empieza a perder el interés tras 100 ó 200 artículos escritos sobre el tema. Es natural, es lógico.

Por eso, para que una página web, un blog, perdure, hacen falta muchos más ingredientes de los que no todo el mundo dispone.

Para empezar, necesitas un proyecto, una visión, un objetivo. Los blogs que nacen porque sí, los que pajarean de un tema a otro sin encontrar su sitio, terminan muriendo más pronto que tarde.

Transmitir conocimiento, desahogar tu frustración sobre algún tema social, hablar de una afición, demostrar lo buen profesional que eres e incluso utilizarlo como un diario personal. Necesitas un motivo para invertir la cantidad de horas de tu tiempo que necesita un blog.

Después, necesitarás constancia para que ese blog se mantenga vivo. De nada sirve quemarse las primeras semanas escribiendo un artículo al día, si dos meses más tarde vas a dejarlo por un agotamiento natural.

Junto con ella, también necesitarás tiempo. El recurso más escaso de nuestra vida, aunque no solamos darnos cuenta de lo preciado que es.

Sin tiempo, un blog pasa a convertirse en una carga. Una fuente de frustración infinita que nos llena de vergüenza cada vez que recordamos que existe y que lo tenemos abandonado.

Cuando creé El Rincón de Cabal tenía una visión, un proyecto, pasión, constancia y tiempo; mucho tiempo. Con el paso de los años (casi siete mientras escribo estas líneas), mi vida y mi visión ha ido cambiando. La visión que tuve al principio ha ido cambiando, y con ella también lo ha hecho esta web. El proyecto, la pasión y la constancia se mantenían.

¿Y qué ha pasado con el tiempo? Podría usar el recurso fácil de decir que me convertí en padre, que vino la pandemia o cualquier otra excusa que no depende directamente de mí. Excusas válidas, por cierto, pero que nunca han tirado abajo mis ganas por seguir empujando de cabaltc.com.

De hecho, creo que los posts más visitados de esta web, los que más beneficios me proporcionan, los escribí en 2020, en plena pandemia, solo la mayor parte del tiempo con dos hijos pequeños en casa. Si eso no era un problema de tiempo, no sé qué lo será.

La verdadera razón por la que cada vez escribo menos por aquí es el retorno que obtengo de esta web. Una web que nació de un proyecto utópico que me sirvió para superar momentos muy malos, pero que con los años ha ido aterrizando sobre una pista de realidad opuesta.

No es que crea que no puedo ganar dinero con esta web, escribiendo libros, hablando de libros o recomendando cualquier otro tipo de temas relacionados con la literatura. Mi vida está rodeada de libros y de escritura. El problema está en que, con los años, he visto que hay otras facetas de mí que llegan más lejos y obtienen un retorno mucho mayor por el tiempo que invierto.

Algunas relacionadas con la escritura que siempre mantengo viva en mi día a día (como la Academia de Scrivener en Español), otras con aficiones cuya pasión es mayor en estos días (como Todo Brick) y otras relacionadas con el profesional que ha moldeado esta última década: mi web como consultor SEO y experto en WordPress.

Esas webs me conectan con mucha gente que comparte mi visión y/o mi pasión. Me proporcionan alegrías (no solo económicas, también de reputación, satisfacción profesional, conocimientos…) y esas alegrías las mantienen con vida.

¿Qué es lo que ha pasado con esta web? ¿Cómo ha pasado de ser la joya de la corona a solo una web más en el montón de páginas que acumulo?

Escribir ficción es agotador. Terminar y publicar Mariposas de acero durante 2020 me dejó exhausto. Tanto, que no he vuelto a escribir un solo texto original desde entonces. Sí, reedité y publiqué La imaginación también muerde, pero eso no tuvo mucho que ver con escribir propiamente dicho.

Leer y reseñar libros también es agotador. Horas y horas invertidas (en parte por gusto, en parte por obligación) para que luego solo sumen unas pocas visitas, menos euros y demasiados comentarios frustrantes. Un día tendría que enseñaros el backlog de comentarios que desecho cada semana.

Hablar de escritura, de publicación, es casi tan frustrante como escribir y publicar ficción. Ver cómo un solo trabajo SEO o una web de nicho dan más dinero que un libro que cuesta años publicar es… ¿Cómo voy a hablaros de las bonanzas de la escritura si en una hora como desarrollador gano más que con los libros que vendo en un mes?

¿Y el resto de temas? El resto de temas, por desgracia, encajan igual de bien en otras de mis webs y proporcionan un retorno muchísimo mayor. Bien sea por comisiones de afiliación, por publicidad, imagen de marca o…

Con este prefacio aquí nos encontramos, querido amigo. Todo esto lo escribo para decirte que no encuentro el empuje ni las ganas suficientes para buscar tiempo que saque adelante este proyecto. Porque mi visión de conjunto se ha perdido.

Tengo veinte artículos en borrador. Diez de ellos empezados y algunos casi terminados. Pero cada vez que pienso en ellos…

Solo espero que pase 2021, que mi vida deje de ser un compendio de desastres, enfermedades, trabajos y facturas por pagar encadenadas y que recupere esa visión que ha mantenido esta web viva durante casi más de 2000 días.

Hasta entonces, me pasaré por aquí a cuidar de los artículos y a escribir lo que mi motivación me permita.

La entrada Crisis de fe se publicó primero en El Rincón de Cabal.


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