Revista Talentos
Calma. Eso era lo que mi cerebro quería transmitir. Pero no, era una ficción. Mi cuerpo reprimía mis verdaderos deseos de pasar a la acción. La cuerda alrededor del cuello impedía cualquier movimiento entre los barrotes, por suerte sonó el disparo. ¡Qué alivio! El jockey tiró de las riendas. Corrí.
