Revista Diario

Hasta que un día te toca a vos

Publicado el 28 abril 2026 por Kanguro19
Hasta que un día te toca a vos

Hasta que un día te toca a vos. La situación económica de mi país parece no ser la mejor. En la empresa en la que trabajo hoy, no esta semana o este mes, sino hoy, vamos a desvincular a seis personas. Soy yo el encargado de hacerlo. Se me viene a la mente la película Up in the Air (Amor sin escalas) donde George Clooney se encarga de comunicar a los empleados las desvinculaciones. Además de esa tarea tengo encomendado, entre tantas otras, la de analizar la eficiencia de la empresa dentro de ello la de los empleados. Demas esta aclarar que yo no dejo de ser uno de ellos por lo tanto debo analizarme.

Llegados a este punto ya supondrá el lector a la conclusión que he arribado: si, no estoy siendo eficiente y debería aconsejar despedirme. Objetivamente hablando creo que, internamente, tengo la decisión tomada, la de renunciar y, además, la decisión tomada de que debo despedirme. Terrible encrucijada. La presión de necesitar el sueldo es lo uno que me impide la una y la otra. Pero, no es menos cierto, tarde o temprano la realidad se hace patente y no hay forma de disfrazarla.

Por lo pronto, hoy me encuentro redactando las notificaciones para los despidos de hoy, en lo que va del año ya sumo doce o trece. Obviamente que a mis compañeros de trabajo les cambia la cara cuando los llamo pues nada bueno puede venir de esa llamada. “Pepito podés venir un minuto” comienzo exclamando, las miradas se fijan en mí. En la sala de reuniones, mientras otro empleado asignado apaga la pc del futuro, próximo, ex empleado, le comunico la decisión de la empresa. A veces fundada otras tantas no.

Hasta que un día te toca a vos. Estoy en la encrucijada de llenarme a esa sala de reunión y de comenzar como siempre: “Pepito, la empresa ha decidido desvincularte por tal o cual motivo” y ahí mismo decirme “no hay problema, tenia pensado renunciar”… paradojas de la vida. Aun no pasa ni lo uno ni lo otro.

La verdad es que es cierto que por una cuestión de gratitud debería renunciar y no esperar que me despidan, la empresa no ha sido, no es mala conmigo, aun con sus errores. Pero la necesidad me detiene.

Así, hasta que un día me toque a mí seguiré, por lo visto de esta manera. Calculo que es una cuestión más que se suma a mi frustración. Aunque, pensándolo detenidamente si soy como George Clooney debería sentirme bien.


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