Por la mañana, recibí un mensaje en uno de los grupos de WhatsApp en los que estoy. Debo aclarar que hoy era un día tranquilo, no me sentía mal, ni triste, ni nostálgico, incluso en este momento estoy muy bien.
Pero recibí un mensaje que me hizo esbozar una sonrisa mientras bajaba del subte. Esos mensajes que llegan así de la nada, esos mensajes por los que a simple vista uno no da nada y piensa: ¡otro más! Y lo pasa de largo.
No fue el caso, lo abrí, en realidad agrandé la imagen a pantalla completa y la imagen de ese jacarandá, todo florecido, me recordó al que está en la vereda de mi casa, en mi pueblo. Un árbol que me encanta, que es muy sucio eso sí, un árbol que tiene distintos colores. El jacarandá tiene hasta canciones en su honor. Mas allá de que el jacarandá a secas es el género… bueno me fui de tema.
Sobre el árbol en letras blancas la frase que decía: “Cuando estés triste mira el mensaje de abajo”… que hice, yo que estaba bien, que no estaba triste esta mañana, miré abajo.
No lo dudo, pero no puedo afirmarlo, esa imagen estaba hecha por un Argentino, estoy seguro. Mis ojos, al leer mira el mensaje de abajo no me dejaron ni pensar y hacia allí fueron para leer “Ahora no boludo cuando estés triste”. ¡Que boludo! Pensé… al mismo tiempo que en mi rostro una sonrisa me acompañaba, asique, aun cuando no era necesario ese mensaje me alegro la mañana.
