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La felicidad desde una Mina.

Publicado el 17 noviembre 2010 por Ester__3118
Soy adicta a los reportajes de Cuatro, siempre que puedo veo Callejeros, Callejeros viajeros y 21 días. Me interesa ver la vida de otras personas, vidas que tal vez nunca conocería sin la televisión. Desde muy ricos a muy pobres. Me encanta ver esas casas tan bien decoradas con bañera hidromasaje y vestidor, y me encanta también imaginar como será mi casa. Lujo, sueños, felicidad enmascarada. Pero cuando cambio de registro y durante una hora veo esas casas con humedades, zapatos rotos y neveras vacías, me entran escalofríos. Los mismos que hace unos minutos se apoderaban de mí mientras veía 21 días en la Mina.

La felicidad desde una Mina.

Samanta Villar y Marlene

Samanta Villar cuenta historias reales desde dentro. Viviendo situaciones extremas con cámara en mano. Acercándose lo máximo posible durante 21 días. Y una de estas experiencias la vivió en  la mina de Morococala, situada en el interior de Bolivia a más de 4.000 metros de altura y con más de 100 años de antigüedad. Allí se aloja en casa de Marlene, una madre que vive con sus 5 hijos en unas condiciones nefastas, y que para sacarlos adelante trabaja en la mina. Además, conoce a Doña Juana, otra madre de 39 años que se gana la vida picando piedras para extraer minerales. 
Mientras veía el reportaje tumbada en la cama con mi Netbook, merendaba un sándwich y un zumo. Estaba tapada con una manta y con mil trastos a mi alrededor. ¿Esto es felicidad? Según Marlene, solo ha conocido la felicidad en cinco ocasiones, y cada una tiene nombre de persona. Para Marlene, la felicidad es no tener miedo a entrar en la mina, no estar preocupada en pensar qué comerán al día siguiente. Para ella, ser feliz es estar tranquila con sus hijos, no ducharse una vez a la semana, ni tener que ir cada dos días a por agua. Ser feliz tampoco es tener que cerrar la puerta a su marido alcohólico ni gastarse la paga mensual en un trayecto en autobús para ir a la ciudad más cercana.
Todo el mundo sabe lo duro que es ser minero, pero nunca me hubiera imaginado que lo era tanto. Es increíble lo que estos trabajadores deben hacer para sobrevivir, porque es lo único que hacen: sobrevivir. Las  ilusiones se las traga la mina, los llantos solo gastan energía que tienen que reponer con alcohol puro y hojas de coca masticadas. Con un solo teléfono en todo el poblado y con televisiones como único privilegio. ¿A que pueden aspirar? La educación, la sanidad y la seguridad brillan por su ausencia en un lugar donde comprarse algo de ropa se limita a una vez al año.
¿Y que puedo hacer yo? ¿Que hago yo? ¿Que hacemos nosotros? Vivir una una sociedad capitalista donde yo soy la primera que me quejo de todo.
Enlace del reportaje: http://play.cuatro.com/on-line/#/21-dias/ver/21-dias-en-la-mina

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