Empecé el blog hace ya unos cuantos años, doce, para ser exactos. Sería de agradecer que Blogger se currara un poquito los detalles y nos hiciese algún regalo a los miembros honoríficos, aunque esos miembros se hayan prodigado poco últimamente.

Lo
cierto es que no me daba la vida. Trabajar fuera de casa, tener familia y ser
escritora son arduas tareas que no se llevan bien a no ser que seas unaSuperwoman, y yo
no lo soy (ya escribí sobre esto un tiempo. Leer el relato aquí).
Mi
casa se resiente de mi empeño por arrancar unos minutos para escribir de
cualquier grieta en el espacio/tiempo que encuentre. Debo reconocer que soy la
vergüenza de las ama de casa. No me aceptarían en ninguna reunión deTupperware, me
echarían a patadas de cualquier foro de pasteles y nunca dejo que me metan en
grupos de Whatsapp: ni de madres, ni de compañeros de trabajo, ni de
escritoras. Sobre todo de escritoras.
Siguiendo
con las confesiones os diré que muchos días me iba a trabajar sin haber hecho
la cama y que tengo un robot de esos que aspiran solos porque barrer me parece
una pérdida de tiempo insoportable. Le llamamos Robi y es un miembro muy
querido de la familia. También he dejado de planchar la ropa. Del todo.
Definitivamente. Lo siento, es una cuestión de prioridades.
Y
aquí vienen los cambios. Hace un tiempo, no diré cuánto para no dar pie a que
me busquéis, decidí empezar a escribir novelas con seudónimo. ¿Por qué hice
esto? Pues fueron una serie de factores los que me llevaron a hacerlo. Uno de
ellos, la saga juvenil. Esa saga tiene un montón de horas de trabajo, años de
escritura en los que traté de profundizar en un tema que me parecía de lo más
atrayente. Pero que, por el motivo que sea, no ha conseguido todos los lectores
que yo esperaba. Yo y la editorial, todo hay que decirlo.
Y
aprendí una máxima: a los lectores no les gusta que los despistes.
¿Esto
qué significa? Pues según mi editora y muchos gurús de la literatura, los
lectores identifican un género con un autor y si eres un autor al que le gusta
navegar por diferentes géneros pues te vas a dar una buena…
Así
que decidí demostrarme a mí misma si eso era cierto y creé un seudónimo. No os
diré el género para no alimentar el morbo de ir a buscarme. Pero he descubierto
que eso que me habían contado durante años era totalmente cierto. Los lectores
se identifican con el autor y si les gusta la novela de terror de un autor en
concreto no quieren que de repente se ponga a escribir comedia, un género que
no les interesa.
De
esta manera puedo deciros que ahora tengo un alter ego, que probablemente algún
día os presente, pero que de momento permanecerá en el anonimato. Ese alter ego
no me ha dado más que satisfacciones y me ha hecho recuperar la ilusión y,
sobre todo, las riendas de mi vida. Que está muy bien ser una autora de Penguin
Random House Mondadori (creo que no les caben más nombres en el rótulo), pero
yo lo que quiero es vender libros, porque eso hace que tenga lectores y me
permite seguir escribiendo.
No
sé a dónde me llevará esta nueva etapa en mi vida, pero intentaré que sea lo
más lejos posible. Y dentro de estos cambios incluiré el regreso a este blog.
Una nueva etapa llena de incógnitas y emociones.
Pero
¿no es así en cualquier aventura?
Prometo
poner café o té en cada reunión, vosotros podéis traer las pastas.
