Ahhhhhhhhhh! Grito, esta vez lo hago, grito fuerte y temo que mis vecinos vengan a preguntar que sucede… nadie toca. En mi mente un tema tras otro se suceden… este seria un buen post, este otro no. Y sigo así sin escribir nada. Me siento frente a la pc, extraño mi viejo PC de escritorio con Windows 95 y el ruido del router conectando a Internet. La línea telefónica emitiendo ruidos intergalácticos [probablemente muchos no entienden de que hablo].
Así mis dedos van y vienen sobre este teclado. Sin un tema prefijado mis manos piensan más rápido que mi cabeza y por ello debo volver cada tanto a corregir sus horrores. ¡Basta! Me digo a mí mismo, ¿a quién sino? Y me cebo un mate… ahí está, el mate, es un buen tema. No. O si, pero no me dan ganas. Tomo. [sobre el mate probablemente, viendo desde donde leen, tampoco entiendan] yerba amarga que reemplaza, en mi caso, al café. Café que hace aproximadamente ocho años no tomo. Como hace mas de dos meses que no tomo alcohol, arranco como “desafío” de cuaresma y aquí lo sigo.
Me desanimo, ¿será la falta de alcohol?, quisiera estar leyendo en vez de escribiendo, pero entre mis manos tengo un libro que quiero terminar, faltan menos de cincuenta paginas, pero voy cuesta arriba, un libro hermoso pero complejo, un libro escrito con amor pero técnico, un libro que quiero terminar y no puedo.
Así esta mañana de sábado de abril, una mañana atípica, de calor cuando debería estar frio, me encuentra solo escribiendo. Muchas veces escribí sobre el tiempo y en esta caso me invade una sensación de dolor porque cada persona (pocas o muchas) que me leen están usando su tiempo, valioso e irrecuperable, en mí: lector para ser justo no pierdas el tiempo en mi gástalo en ti pero [algo muy de youtuber que no soy] antes de irte dale like y suscríbete… NOOOOO, no lo hagas, va contra la política de los blogueros viejos, de los blogueros catárticos como yo ¿soy realmente bloguero? Como siempre la respuesta me es inalcanzable, lo soy y no lo soy, contradicción.
Y llego a este punto en el que no escribí sobre nada, donde solo escribí lo que me pasa en este momento, que, recapitulando es mucho mas que la nada. También recuerdo haber escrito sobre encontrarse frente al papel sin saber que escribir… quedarse en blanco frente a la hoja virgen. Justamente hoy en un blog, que me “rompe” la cabeza por su estilo minimalista, leo algo sobre eso de escribir, de las dudas de hacerlo y una de las partes del posteo dice “Porque siempre habrá alguien / que necesite leer justo eso que tú no te atreves a escribir.”(1) No me creo eso de que alguien necesite leer lo que escribo aunque, pensando en mi experiencia personal, cuando voy descubriendo distintos textos de distintos escritores en esta “red”, sin importar extensión, sin importar las formas, sin importar prácticamente nada, leer esas catarsis “disfrazadas”, esos gritos maquillados, esos gemidos silenciados me hacen sentir acompañado, me hacen sentir que, aun cuando creo serlo, no soy un bicho raro, y reafirmo que, como dice el blog citado, siempre hay alguien que necesite leer lo que aun no atreviéndote a escribir escribes.
Ni se como termine aquí. Ni entiendo por qué. Esta mañana de sábado rara me tiene aquí frente a la compu, nuevamente, tratando de ordenar ideas que están totalmente desordenadas. Lo positivo es que están.
(1) https://literaturas7.wordpress.com/2026/04/15/escribiendo/
