Revista Diario

Volver a Amar

Publicado el 05 enero 2014 por Danielabarajas
¿Saben? Me llamo Mónica. Yo era una chica normal y feliz, sí ERA. Lo tenía todo, o al menos eso creía. Una familia unida, una casa bonita, un buen auto, un maravilloso empleo, un novio "ejemplar" y muy bien parecido. Lo que una chica de mi edad sueña con frecuencia. Un día de tantos que mi novio fue a visitarme a casa para cenar, mientras estaba en el baño, sonó su teléfono. El baño estaba lejos. El teléfono a apenas unos milímetros de mi. Contesté con toda libertad. Era una voz chillona de mujer. Sonaba muy fresa y hartante. -¿Diga?

— ¿Está Víctor?
- Ah sí, buenas tardes...
— No tengo tiempo para cortesías. ¿Está Víctor?
- Está ocupado. ¿Quién le llama? — Primero dime tú. ¿Quién carajos eres? - La que llama eres tú. Contesta primero mi pregunta. — Soy Sara, la prometida de Víctor. - ¿Perdón? — Ay, mira... No sé quien seas, ni me importa. Sólo dile a Víctor que lo llamé y que en cuanto pueda se comunique conmigo. - Esper... —*cuelga* Al terminar esta estúpida llamada, aventé el teléfono de Víctor tan lejos como me fue posible, estaba realmente molesta. Cuando Víctor salió del baño, yo lo estaba esperando con una mirada firme y fija, dispuesta a forzarlo a que me explicara qué carajos estaba pasando. (Lo cual era más que obvio, el muy inútil me estaba poniendo el cuerno y ya hasta tenía planes de boda con esa golfa barata). - ¿Puedes decirme quién carajos es "Sara"? — Ni idea mi amor. ¿Por qué? - ¡NO ME MIENTAS VÍCTOR EDUARDO! — No te miento, Moni. No sé quién es. - No me digas "Moni", estúpido. ¡LARGO DE AQUÍ!. — Per... - Pero NADA. ¡LÁRGATE!. Esa misma noche, yo estaba sufriendo mi mal de insomnio. Muy común que eso me sucediera. Mientras tanto pensaba. ¿Quién carajos será esa "mujerzuela"? ¿Será mejor que yo? ¿Qué le vio este cabrón? Cosas como esas. Después me vino a la mente, que el quizá, al ver que "se calmaran las aguas" intentaría buscarme para arreglar las cosas. Y ahí mismo decidí que "le daría una oportunidad", si a caso el volvía, sólo para armar plan y así descubrir en qué pasos andaba. Como lo supuse, el fracasado este, volvió a mi casa la mañana siguiente, con el cuento de que quería arreglar todo conmigo, que quería saber que había pasado. Decidí recibirlo. - ¿Qué pasó anoche? Lo que recuerdo es que me corriste, pero no sé porqué. — Bueno, anoche mientras estabas en el baño, tu celular sonó. Estaba sobre la mesa de la sala, a unos milímetros de mi. - Ok. ¿Y después? — El número que estaba en pantalla no estaba registrado, así que decidí contestar por si era una cosa urgente o algún apuro de un familiar tuyo. - ¿Y entonces? — Pues que resultó ser esta tal Sara, buscando a "su prometido". - ¿Qué? (haciéndose pendejo) — Pues sí, buscaba a su prometido Víctor. - Seguro se confundió. No tengo algo que ver con alguna Sara. Ni siquiera conozco a alguien que se llame así. — Pero, buscaba a Víctor, tú te llamas Víctor, cabrón. - HAY MUCHOS VÍCTOR EN EL MUNDO, FUE UNA COINCIDENCIA. — Ay sí. Y pretendes que me quede tranquila con lo que respondes. - Pues sería lo recomendable, a ver mi vida, si te quedas más tranquila, cambio de línea, perdóname. — No trata de eso este asunto, pendejo. Con un "perdóname" no vas a calmar mi furia. - Ay sí, ahora muy fiera. Ándale, déjate de dramas. Después de eso, me besó. Y yo de estúpida correspondí. No cabe duda que pecamos de pendejas, algunas. Me llevó al cine, luego a cenar, luego a una caminata nocturna a un parque y después a mi casa. (Seguía su juego, quería descubrirlo yo misma). Me invitó a salir dos semanas seguidas. Sin que faltara un solo día. Seguro no podía con la "culpa". Me compraba cosas cursis y me enviaba flores a mi trabajo y al departamento. Ya tenía un vivero en la sala. Un día, yo le dije que quería salir al café de la calle principal, me parecía un lugar muy pintoresco y además me estaba aprovechando de su "culpa". Ese día no me salió la jugada, él tenía otros planes. - Oye "amor", tengo ganas de ir al café de la principal contigo. — ¡Uy! Creo que hoy no se va poder, chaparra. Tengo plan. - Ah, perdón. No quería interrumpirte. (La verdad me vale madre interrumpirte). — Sí corazón, si te parece mañana veni... ¡VAMOS!. - Está bien, te veo mañana. Noté que quiso decir "venimos", lo que me indicó que lo más probable era que no solo fuera una confusión de palabras, sino que estaba ahí. Yo tenía que descubrir con quién. Corrí por un suéter y mi bolso. Tomé las llaves de mi auto y salí a toda prisa. Al llegar a la calle antes del café, estacioné el coche y fui discretamente a echar un vistazo. Ahí estaba el muy imbécil, con una tipa, sorbiendo un café mientras le tomaba la mano. Estaba muda, pero con una mezcla de sensaciones entre ganas de golpearlos y de armar un escándalo. Me contuve. Fui prudente. Él tomó su camino y ella también. Yo tenía que seguir a uno de los dos. Decidí seguirla a ella. Arranqué en mi coche, tras ella. Se estacionó en una tienda de vestidos de novia. Y yo dije: ¡ESA ES LA ZORRA! ¡ESA ES LA TAL "SARA"!. Ahí fue donde decidí, que lo mejor era atacar a Víctor haciéndome amiga de la persona por la que planeaba mandarme a la mierda. Me acerqué a ella, fingiendo ser una "futura novia" en busca de un vestido perfecto. Ella me vio, sonrió y siguió buscando, ahí descubrí que no sabía quién era yo, la que le respondió el teléfono la otra noche. Ella comenzó a hacerme preguntas como: ¿Cuándo te casas? A lo que yo respondí: En 6 meses. Estoy muy enamorada (lo cual era mentira, el ojete de Víctor ya solo me producía náuseas y nunca habíamos hablado sobre planes de boda). Ella me dijo que se casaba en 3 meses. Sonreí. Ella continuó, me dijo que su prometido se llamaba Víctor y que estaban muy enamorados, que tenían 1 año de noviazgo. Yo pensé: ¡Pinche pendejo! Tiene 2 años de novio conmigo, pero ahora que se vaya a la mierda. Después me preguntó cuál era el nombre de mi prometido y le respondí que Raúl. Me comenzó a contar sin más ni más su historia con Víctor. Comencé a seguir su juego también, quería ganar su confianza. Me contó como se conocieron y donde. Quien los presentó Puntos clave. Sin preguntarse quién carajos era yo o cualquier otra cosa. Durante esos días, Víctor me visitaba también, la hacía de romántico y de profundo. Yo lo odiaba. Sara me pidió mi número de teléfono y me estuvo incluyendo en sus planes de boda. Hasta que un día me dijo: Quiero presentarte a mi prometido. (Por cierto, me presenté con el nombre "Victoria", ante ella). Me pareció perfecto, llegaría el momento de ver a Víctor con ella. Nos citó para comer, ese día, Víctor fue a mi casa a la mañana. Me dijo que iba "de pasada" porque tenía una comida de negocios al mediodía. Conversó conmigo un largo rato, sobre "lo feliz que era a mi lado". Yo pensaba: No mames, este pendejo piensa que le voy a creer. Hasta que se fue, y en cuanto lo hizo, yo salí en mi coche. Sara nos había citado en un restaurante de alta cocina, a las afueras de la ciudad. Cuando llegué al lugar, vi que los autos de Víctor y Sara ya estaban ahí. Sonreí de forma malvada Entré, saludé a Sara, ante la mirada impresionada de Víctor. Sara dijo: ¡AMOR! Te presento a Victoria, una gran amiga. Nos conocimos en la tienda de vestidos de novia, ella también se casará, pero en 6 meses. Víctor siguió el juego, para evitar problemas. Comencé a hacer preguntas, bastante incómodas para el, pues fuimos pareja. Pero para ella no, porque yo era una "gran amiga". Las respondía sin el menor pudor. Fue una charla muy amena. Para ambas. El le prohibió, al salir que tuviera contacto conmigo nuevamente. Ella no entendía porqué. Víctor fue a mi departamento, enfurecido por lo que había vivido. - ¡¿Qué carajo te pasa?! — ¡¿Perdón?! - Sí. ¿Qué te pasa? ¿Cómo te atreves a hablar con Sara y mentirle así? — Cállate pinche ojete, que aquí el mentiroso eres tú. - Moni, yo te amo a ti, estoy con ella por compromiso. — Me vale madre lo que hagas con tu vida, lárgate que ahora si no te quiero volver a ver. - Mónica, no mames, deja que te explique. — No tienes que explicarme, yo sólo quiero que te vayas a la mierda. Desde ese día, juré que no volvería a andar con alguien, que no me volvía a enamorar. Estaba muy molesta con los hombres, llamé a mis amigas Belén y Aylín, iríamos de antro. Después, estaba sentada sola en un parque, pensando que de un día para otro mi vida amorosa se destruyó. Pasé de ser la chica de la vida perfecta, a la perfecta imbécil. Poco después, decidí hacer un viaje al sur del país, para conocer algunos lugares que desde mucho anhelaba visitar. Mientras estaba en la capital del país, en una plaza, choqué de frente con un tipo (muy guapo, he de decir), que estaba también de paseo, según me contó. Me preguntó si le permitía acompañarme en mi recorrido y le dije: "La calle es de todos, no hay bronca". El me miró fijamente y sonrió. Me dijo, terminando el recorrido, que el lugar donde vivía era muy pintoresco y que quería llevarme a conocerlo. Sus palabras me sorprendieron mucho. Pero acepté. Hicimos un viaje de unas 4 horas en su auto. Era un pueblecillo hermoso, donde el tenía una cafetería. Me dijo que su afición más grande era ser catador de café y eso, eso era algo que compartíamos, pues me gustaba lo mismo. Sin preguntar, me sirvió un cappuccino, justo mi favorito y como me gustaba. ¿Cómo lo supo? Era también su favorito y dijo, que era casi imposible que a alguien no le gustara. Tuvimos una charla muy amena y larga. La hora de volver a la ciudad se pasó y no podía volver en ese momento. El me dio asilo en su casa, esa noche. ¿Cómo creen que se llamaba? Sí, Raúl. Resultó ser un chico encantador, que nunca había tenido novia, me llamó bastante la atención. Al amanecer, le dije que quería que me llevara a una central de autobuses para ir a la capital. Me dijo que no. Me extrañó mucho y ya estaba enfureciendo. - ¿Cómo que no, cabrón? — Espérate Mónica, no sabes lo que quiero decir. - No me chingues, la haces de emoción todavía. — Déjame terminar. El asunto es que la pasé muy bien ayer y quisiera que nos conociéramos más. ¿Podrías quedarte conmigo? (Me pareció tierno, después de casi querer matarlo.) -Parece precipitado. — Pero no lo es, Moni! Yo siento que eres la ideal, siento que te amo, con solo un día de verte. - No creo en esas pendejadas, te anuncio, eh!. — No Mónica, no son pendejadas, es la verdad. Te ofrezco lo mejor de mi. Quiero que seamos uno solo. - ¡Ay no mames! — Mónica, es en serio... Dame una oportunidad. Es más, te llevo por tus cosas y regresas conmigo. ¿Va? - Está bien, para que ya dejes de chingar. — ¡Mónica! No arruines el momento. Fuimos a la capital por mis cosas, me instalé en su cuarto de huéspedes. Salimos 3 meses en plan de amigos. ¡Yo estaba enamorada de nuevo! Parecía una estúpida. El me daba tanto amor que era increíble. Y yo, correspondía. Me propuso ser su novia al cuarto mes. Esa fue nuestra primera noche juntos. Al cumplir un año de noviazgo feliz, me propuso matrimonio. Enloquecida y feliz, respondí que sí. Para mi vestido, decidí que sería un diseño de la tienda de mi ciudad (la misma donde Sara compró el suyo). Cuando fui a elegirlo, junto a Aylín y Belén, me dio nostalgia y decidí ir al café que me gustaba, el de la principal. Ahí me encontré a Sara. Desmejorada con ojeras y el ánimo decaído. Le pregunté qué había pasado con ella y me dijo, que tan sólo un mes después de casarse, se divorció de Víctor, que ya sabía que yo era Mónica, la ex de Víctor y que todo lo que le dije era una mentira. Cuestioné sobre el divorcio y me dijo que la causa fui yo. Que el estúpido de Víctor le dijo que estaba enamorado de mi y que jamás podría olvidarme. Y que desde entonces estaba deprimida. Pero a la vez, se sentía bien de haber terminado la historia con Víctor y que estaba embarazada, por lo que tendría que salir adelante con o sin un hombre. La motivé a rehacer su vida y le presenté a mi amigo Joaquín. Se casaron tan solo 5 meses después. Realmente se enamoraron. El día de mi boda llegó, uní mi vida para siempre a la de Raúl. Después de gratos momentos, resulté embarazada. Estoy feliz. Hace poco me enteré que Víctor es un ojete desempleado y que no ha podido olvidarme. Está solo. Pero se lo merece. Raúl y yo, cada día nos amamos más, y nuestro hijo está por nacer. Descubrí gracias a el que no es malo, volver a amar...

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