Algunos no tienen mucho sentido comentarlos por aquí (trabajos de la Escuela de Idiomas y textos en francés para hacerlos). Otros son los habituales de este último mes (libros de la Escuela de Idiomas, el libro del curso de inglés y el libro de anatomía). Pero otros sí merecen la pena ser comentados: son papeles de proyectos.
Buscando una cosa han salido a la luz todos ellos, y me he quedado sorprendida yo misma con la cantidad de hojas que han salido: anotaciones de varios, el guión de proyecto ilusión (bien a la mano para su corrección) y el borrador de páginas de crónicas que al final se quedó en “intento de”. Entre todo lo que tengo aquí, más lo ya acumulado en mi carpeta (física, real y tangible), además de todo lo que tengo en el ordenador sumo un montón de ideas y de historias que se van trenzando en mi mente.
Es curioso que luego semejante trabajo creativo no se vea reflejado por aquí tanto como quisiera. Para mí escribir una historia es un proceso bastante largo porque me lo tomo con muchísima calma. Siempre he sido muy improvisadora (así han nacido todos mis relatos y poemas de hecho), así que para conseguir atar todos los cabos que conlleva una historia larga necesito sentirla tan parte de mí que debe salir sola. Y para ello necesito dejarla reposar mucho tiempo, darle vueltas por todas partes, cambiar tantos detalles que de la idea original hasta la final no se parezcan en nada. Pero que fluya, siempre que fluya. Cuando llega al punto que me nace sentarme a escribir y van saliendo las páginas solas sin tener que pararme apenas a mirar mis esquemas es que lo hice bien.
He aprendido, a lo largo de todo este tiempo intentando escribir novelas, que no sirvo para planificarme por más que lo he intentado. Al final todo eso lo uso para interiorizar más todo, para enlazar mis ideas. Un poco para “pensar en voz alta” sobre el papel. Porque al final soy escritora de brújula e impulsos, lo plasmo todo a golpe de inspiración y ganas y no puedo forzarme. Lo he aprendido a base de abandonar proyectos, replanteármelos y reescribirlos: planificar, sí, para tener las ideas claras, pero luego seguir mi instinto siempre.
Como muestra de ese instinto que sigo, aquí van los últimos textos escritos:
[pincha aquí para leer Al borde del vacío y Bahía de las Decepciones]
AmateursHotel: Al borde del vacío | Bahía de las Decepciones
Espero traer pronto más reflexiones por aquí. O más historias. O algo interesante de verdad por contar.
