Revista Diario

Foto a foto.

Publicado el 01 enero 2011 por Julio
Foto a foto.A oscuras en su cuarto oscuro pensaba en todas esas personas que había fotografiado. Cada foto revelada era un trozo de toda su tarde. Cada foto que guardaba era un trozo de toda su vida.La fotografía, en principio, era una afición tonta que le hacia mucha gracia y le entretenía haciendo fotos al azar a cualquier cosa que encontraba en su camino. Una señal de tráfico, un hormiguero, las hojas caídas de un árbol, su propia mano, los típicos paisajes, millones de cosas que fotografió sin ningún sentido sin ninguna dirección, todo era un juego, un tonto pasatiempo, hasta que un día se le ocurrió sacarse una foto frente al espejo, una foto de si mismo mirando por el objetivo. Lo que vio le cautivó tanto que no lanzó la foto, se quedó mirándose al espejo largo tiempo. Lo que vio le atrajo tanto como le asustó. Sintió que con la cámara era poderoso y también que dejaba de ser él mismo para convertirse en el que mira, en un simple medio para retratar la vida de los demás. Había encontrado un disfraz para ser invisible para el resto. Desde ese mismo día dejo de hacer fotos sin sentido y comenzó a enfocar a las personas. Primero no hacía ninguna foto, simplemente las miraba por el objetivo y se marchaba. Sentía que haciéndoles la foto concretaría que su vida en ese momento se convertiría en la vida del fotografiado.Empezó así una obsesión que iba calando cada vez más en su vida. Una obsesión que se apoderaba de todos sus sentimientos, olvidándose de todo lo demás. A cambio comenzó a hacerse fotos a si mismo frente al espejo con su cámara, cientos de fotos de él mismo empapelaban su casa. Cada día dejaba más tiempo de lado su vida y se quedaba mirando su reflejo en el espejo con su cámara, con su nueva compañera inseparable. Se convirtió en su nueva mascara para ocultarse, para guardarse de la vida. A cada foto que se hacía más sentía que su vida iba escurriéndose en esos negativos. Perdía trozos de él para dejarlos en las fotos. Siempre fue un chico tímido pero nunca tuvo problemas importantes para hacer amigos. Un sentimiento de inferioridad siempre rondó su cabeza pero ahora sentía que no merecía la pena vivir una vida propia, por eso cada vez que veía una de sus fotos reveladas de él mismo con su cámara sentía que la cámara se iba apoderando de la imagen y su rostro cada día era más borroso. Solo era un ojo, el ojo con el que espiaba a la gente de la que quería conocer, sentir, vivir su vida, cambiarse por aquellos a los que imaginaba...Poco a poco comenzó a hacer fotos a desconocidos. La primera foto que hizo fue una mujer que paseaba con su perro por el parque junto a su casa. La persiguió durante varios minutos andando siempre con la cámara en la cara, cada minuto se acercaba más a ella, olvidándose que podría ser extraño que lo vieran así, simplemente empezó a creer que lo que miraba por el objetivo era su propia vida. No se atrevía a hacer la foto, primero debía imaginarse que era lo que esa mujer sentía, que es lo que la había llevado a ese momento, debía imaginar, construir una vida para ese nuevo personaje que iba a formar parte de su vida y por eso se tomaba su tiempo. Cuando construyo en su mente una vida que a él le hubiera gustado vivir si fuese esa persona, disparo y capto a una mujer plácida, relajada con la correa de su perro en la mano y mirando hacia lo lejos, lo importante era que ese personaje sentía lo que él la había dado para sentir. La emoción al revelar la foto le hizo sentirse poderoso a la vez que transparente, había dejado de ser él para convertirse en esa mujer. Y eso es lo que poco a poco fue ocurriendo, foto a foto iba desapareciendo, ocultándose tras la vida imaginaria de todas esas personas que iba cazando. Cazaba para sentirse libre de él mismo. Ya no sabía quien era, olvidó su antigua vida, rompió con todo su pasado, eliminó toda su historia. Cada día se convertía en la historia que inventaba, en la foto revelada, su vida era esa película, ese fotograma, cada día más transparente, se estaba convirtiendo en esos negativos que tanto le obsesionaban. Todas las noches, después de un día intentando cazar los momentos de su vida actual, revelaba las fotos que había hecho, las repartía por toda la casa e imaginaba su vida tras esas imágenes. Cada día era más oscuro su apartamento y su mirada, más obsesivo, cada día se volvía más destructivo todo ese proceso. Sin la cámara en sus ojos se sentía inútil,menospreciado, inexistente. Había dado alas a aquel pensamiento que le invadió la primera vez que se vio con la cámara frente al espejo. Ahora realmente sintió que esa cámara lo iba robando la vida , lo iba introduciendo en ese oscuro laberinto. Había desaparecido, se odiaba tanto a si mismo que ya nunca más se miró o se fotografió. Hasta que un día ya no consiguió soportarse, le dolía hasta el aire que respiraba, no se sentía digno de ser nadie de todos los personajes de las fotos realizadas. Esa tarde en la que a oscuras pensaba en todas esas personas a las que había fotografiado, decidió completar su obra, su locura, decidió convertir su último acto en el primero con un fin que en esos momentos le pareció la única y verdadera solución para acabar con todo aquella escarcha en el corazón. Enredado en tantas vidas, en tantas oscuridades, cogió la cámara que ya tenia su propia vida, le asustaba, la envolvió en un pañuelo dejando el objetivo descubierto y la programó para que hiciera una foto cada 30 segundos. Colocó las miles de fotos de las personas a las que las había robado un momento de su vida por todo el salón, descolocadas pero invadiendo todo, paredes, suelos, muebles, no había rincón que no hubiera una de sus fotos. Dentro de su oscuro camino, decidió que las debía un trozo de vida , les devolvería un trozo de su propia vida. Se desnudó, se sentó en el centro de la habitación sobre todos esos rostros que le miraban culpándolo por haber robado su esencia, miró a la cámara y salto el primero de los cientos de flashes que iba a saltar esa noche. La primera foto de muchas que dejarían el testimonio de como ese hombre, que cayó en un abismo interior, fue rasgando sus venas con una cuchilla entre lágrimas para dar su sangre a todas esas fotos, a esas personas que él sentía haberlas robado. Con su sangre quería devolverlos a la vida, darles sus últimas gotas de vida. Poco a poco la cámara iba inmortalizando esos momentos, foto a foto le iba robando la vida. Esa cámara que a tan oscuro vacío le había llevado, al final se había convertido en su verdadero verdugo. Negativo a negativo su vida fue robada, arrebatada. Al final... sólo quedó la cámara, siguiendo fotografiando cientos de fotos y un hombre que ya no existía en la realidad, solo existía en sus fotogramas.....


Foto realizada por @Jaunje. Muchas gracias por dejarme la foto para mi blog...


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