La sombra difusa del "tengo algo que contar" planea sobre el teclado. Apoyo los dedos en él. Cierro los ojos. Me dejo llevar.
Páginas de Flores está siendo el proyecto en el que más rápido he trabajado, en el que más he avanzado en tan poco tiempo. Sale solo. Sale con tanta facilidad que en mitad de la calle me asalta, me golpea y tengo que pararme a anotar lo que sea para luego trabajar en ello.
Es una sensación tan gratificante el ver que una idea tan difusa en un principio tenga tanta fuerza ahora que no puedo hacer más que escribir. Le dedico más pensamientos de los que dejo entrever. Quiero lo mejor para esto, no me conformo con menos. Le tengo, incluso, un posible destino al que tentar. Eso es gestarse con vistas de futuro.
La mitad. Quién me iba a decir que la iba a alcanzar tan pronto. Y va con pista, como siempre:
"Ahora, a la mitad como estoy, puedo decir que la estoy mimando, trabajando muy intensamente en ella y tengo un posible nombre oficial."
Que siga creciendo este jardín como hasta ahora y que vosotros lo sigáis leyendo por aquí o en Facebook.
